Por: Patricia Ramírez

“Yo veo un México con hambre y con sed de justicia. Un México de gente agraviada, de gente agraviada por las distorsiones que imponen a la ley quienes deberían de servirla. De mujeres y hombres afligidos por abuso de las autoridades o por la arrogancia de las oficinas gubernamentales”.

Ante la presencia de 50 mil personas en el Monumento a la Revolución, el 6 de marzo del 1994, Luis Donaldo Colosio Murrieta, candidato a la presidencia por parte del Partido Revolucionario Institucional (PRI), pronunció uno de los discursos más recordados en la historia política del país, discurso por el cual, se especula, sería asesinado 17 días después.

Aquel domingo soleado, durante la celebración del 65 aniversario del PRI, Colosio habló para los ciudadanos, pero también aprovechó para realizar una crítica a su partido, en la cual pidió reformar el poder y parar los actos de corrupción que estaban quitando legitimidad al PRI, ya que en esta ocasión no sería el gobierno quien les daría el triunfo.

“Hoy vivimos en la competencia y a la competencia tenemos que acudir; para hacerlo se dejan atrás viejas prácticas: las de un PRI que sólo dialogaba consigo mismo y con el gobierno, las de un partido que no tenía que realizar esfuerzos para ganar”, expresó.

A pesar de la complicada situación del país debido a la crisis económica de 1994, Colosio se propuso para encabezar un gobierno que respondiera a todos, “el cambio con rumbo y con responsabilidad que no puede esperar”.

Su discurso fue considerado incluyente por mencionar las necesidades y virtudes de grupos indígenas, campesinos, trabajadores, mujeres, jóvenes, empresarios de pequeñas y medianas empresas, profesionistas y tomar el compromiso de trabajar con cada uno de estos sectores.

En su carrera política, Luis Donaldo Colosio, economista y político originario de Sonora, tuvo cargos como diputado, senador, presidente el PRI y dirigente de la campaña presidencial de Carlos Salinas de Gortari.

Colosio siempre fue visto como un hombre honesto, bien intencionado, líder transformador, y a pesar de la inconformidad de Manuel Camacho Solís, priista aspirante a candidato de las elecciones presidenciales, el partido tricolor también manifestó su apoyo a la campaña de Luis Donaldo.

“Queremos un México unido, queremos un México fuerte, queremos un México soberano. Un México de libertades, un México con paz, porque son amplios los cauces de la democracia y de la justicia”, fueron las palabras que utilizó el 6 de marzo para reflejar el país que deseaba darle a los mexicanos.

En aquel discurso dijo que esas elecciones no tendrían vergüenzas que ocultar, sin embargo el 23 de marzo de ese mismo año fue asesinado al finalizar un mitin que promovía su candidatura en Lomas Taurinas, Tijuana.

Colosio murió a los 44 años de edad por dos disparos, uno en la cabeza y otro en el abdomen. El presunto asesino fue Mario Aburto, aunque las especulaciones por parte de la opinión pública buscaban otro responsable del magnicidio.

La investigación se extendió por 6 años, hasta que el 20 de octubre del 2000, la Procuraduría General de la República (PGR) cerró el expediente y el fiscal Luis Raúl González, informó que Aburto era el único responsable del crimen.

“Como candidato a la Presidencia de la República, estoy listo también. Demos nuestro mayor esfuerzo en esta elección. Vamos a echarle ganas. No hay que bajar la guardia. Vamos por la victoria. Ganémosla con México y ganémosla para México. ¡Qué viva el PRI!, ¡Qué viva México!”, fueron las palabras con las cuales terminó su discurso hace 23 años.