Por: Redacción

Crisis económicas e ideologías políticas autoritarias y racistas expresadas en discursos que rozan la xenofobia, encienden focos rojos y ponen a la asistencia humanitaria en el mundo en una situación delicada, advirtió Eduardo Rosales Herrera, académico de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Acatlán, en el marco del Día Mundial de esta actividad, que se conmemora hoy 19 de agosto.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) recibe fondos de Estados Unidos, Alemania y Japón –entre otros países– por casi 30 mil millones de dólares anuales para ese fin; sin embargo, para el desarrollo y compra de armamento, las naciones más avanzadas destinan 1.6 billones de dólares por año, añadió el experto en relaciones internacionales.

Además, con el regreso de ideologías autoritarias se agravaría la crisis de la asistencia humanitaria, ya que “algunos ven en esto un gasto y no una inversión, y los grupos extremistas surgidos en Francia, Alemania e incluso en EU, con Donald Trump, acentuarían el problema y en un futuro no lejano podría cancelarse la ayuda en ciertos rubros”.

Datos de organismos asistenciales internacionales señalan que debido a conflictos armados, desastres naturales, hambrunas o emergencias epidemiológicas, hay 125 millones de personas que requieren ayuda humanitaria, cifra cercana a la de la población de mexicanos en el mundo (131.5 millones), agregó Rosales Herrera.

Esto significa que por cada 100 mexicanos en el planeta hay 95 personas obligadas a dejar sus lugares de origen por guerras, sequías, inundaciones, enfermedades o por falta de alimentos.

El universitario advirtió que la ayuda y aportaciones a los organismos internacionales deben continuar, pues debido a fenómenos climatológicos derivados del calentamiento global los daños por desastres naturales continuarán y ocasionarán el crecimiento de cinturones de miseria alrededor del orbe, así como el incremento de las necesidades poblacionales.

En 2014, los fondos reunidos para ayuda humanitaria global llegaron a los 16 mil 700 millones de dólares para atender cinco emergencias simultáneas: Siria, República Centroafricana, Sudán del Sur, Irak y la epidemia del ébola, suma que sólo alcanzó a cubrir el 62 por ciento de lo que requerían los sectores afectados en ese momento.