Por: Redacción

La conceptualización, gestión, desarrollo y montaje de la exposición Vanguardia rusa. El vértigo del futuro, desde el punto de vista curatorial y museográfico, fueron abordados en la charla logística de la exposición.

En el encuentro participaron Sergio Raúl Arroyo, curador de Vanguardia rusa. El vértigo del futuro; Jorge Juanes, asesor curatorial de la muestra; Javier García Rivera, director creativo de Esrawe Studio, y Roxana Romero, subdirectora de Comunicación y Enlace del Museo del Palacio de Bellas Artes.

Jorge Juanes destacó que Vanguardia rusa es una exposición creada en México, orgánica y completa, que abarca todos los niveles en que los proyectos de la vanguardia soviética se movieron y muestra cómo se trató de una revolución en las artes plásticas, escénicas, fotografía, cine y diseño.

Añadió que se trata de una exposición que plantea una nueva discusión sobre el concepto de la vanguardia ruso-soviética, el papel que desarrolló en el mundo, cómo pasó desconocida a lo largo del siglo XX y cómo es que se olvidaron sus alcances de transformación del mundo y de la vida a través del arte.

“Se trata de una muestra que expone que es una vanguardia que nace dialogando con las vanguardias europeas, sobre todo con el cubismo en Francia y el futurismo en Italia, de un movimiento que buscaba la transformación del mundo y la única vanguardia cuyos proyectos van ligados a un proceso histórico-social-revolucionario-artístico”.

Por su parte, Javier García Rivera comentó que El vértigo del futuro es una muestra que trata de ser un manifiesto del movimiento de la vanguardia y hacer que el público viva ese mismo espíritu de ruptura, transformación y cuestionamiento.

“Es una muestra en la que de una forma sutil intentamos retar y romper con la estructura de la arquitectura del Palacio de Bellas Artes y mostrar cómo la vanguardia rusa quiso dejar atrás una sociedad elitista y convencional que no se estaba preguntando las cosas”.

El director creativo añadió que para esta muestra se decidió que la Sala Principal de la exposición fuera el lugar donde la carga museográfica es mayor y donde se refleja el interés de hacer un homenaje emocional a todos los artistas que construyeron la vanguardia rusa.

“La museografía de la muestra tiene elementos arquitectónicos sencillos y en escalas gigantes que retan al público, lo desorientan y le transmiten un espíritu de cuestionamiento y ruptura a través de recorridos laberinticos y planos que se superponen”.

Finalmente, Sergio Raúl Arroyo detalló nueve puntos por los cuales consideraba necesario presentar una exposición sobre la vanguardia rusa en México: la vanguardia es un emblema de transformación; es reintegradora de la unidad del arte; es fuente de enigmas; es una de las lecciones posibles para la constitución de la autonomía del arte.

Se trata, dijo, de un proyecto que tiene tras de sí la dimensión humana; primero, la de los héroes de la vanguardia que hicieron posible un vuelco en la idea que tenemos del arte y, en segundo término, de un grupo de aliados cuya mayor fe está en las luces del arte como destino vital”.