• El Consejero Presidente del INE, Lorenzo Córdova, subrayó que “la pandemia y elecciones deben abordarse desde cuatro dimensiones: la sanitaria, la económica, la política y la social”.

Por: Redacción/

Ningún gobierno democrático ha podido desentenderse de la pandemia del COVID-19, pero su gestión está determinando la actuación de los votantes y hasta el momento no ha podido detener la realización de las elecciones, señalaron expertos que participaron en la Cuarta Sesión del Seminario Permanente Democracia y elecciones en el mundo, Elecciones pre-COVID y acciones contra la pandemia.

En el seminario organizado por el Instituto Nacional Electoral (INE) y la Facultad de Derecho de la UNAM, el Consejero Presidente, Lorenzo Córdova Vianello sostuvo que el reto es que las democracias constitucionales no se conviertan en una víctima más de la pandemia.

Ante los ponentes, la analista e internacionalista Rina Mussali y el economista Ricardo Becerra; el director ejecutivo del Instituto Interamericano de Derechos Humanos, Joseph Thompson -quien fungió como moderador- y Trilce Ovilla Bueno, en representación de la Facultad de Derecho de la UNAM, Córdova Vianello subrayó que pese a la pandemia la participación ciudadana no ha disminuido en los comicios.

“De cara a una elección, la gente en lugar de aislarse está saliendo y está participando y eso es muy importante”. Puso como ejemplo las elecciones de Hidalgo y Coahuila donde la tasa de aceptación de funcionarios electorales fue de 96 por ciento, así como de quienes prestaron espacios para la instalación de casillas.

La participación ciudadana no ha disminuido y parte de ese éxito tiene que ver con los protocolos sanitarios ensayado. “Hoy hay una compilación de buenas prácticas sanitarias para la realización de elecciones y que el ejercicio de los derechos políticos no se contraponga con el derecho a la salud y desde este punto de vista México ha hecho su tarea”, afirmó.

El Consejero Presidente consideró que hablar de elecciones y democracia en tiempos de pandemia “supone hacer un ejercicio omnicomprensivo porque, digámoslo así, la democracia corre el riesgo de encontrarse en tiempos de fragilidad frente a la pandemia”.

Por ello, dijo, el seminario se realiza para la generación de contextos de reflexión sobre el impacto que la pandemia tendrá en la democracia y de cómo se están desplegando los sistemas electorales en el mundo, de cara a las elecciones del próximo 6 de junio que se realizarán en México.

Córdova Vianello subrayó que pandemia y elecciones deben abordarse desde cuatro dimensiones: la sanitaria, la económica, la política y la social.

El COVID-19 ha modificado la forma de hacer elecciones

En representación del director de la Facultad de Derecho de la UNAM, Raúl Contreras, Trilce Ovilla Bueno señaló que el COVID-19 ha modificado la forma de organizar las elecciones en el mundo, “temas como inclusión de la tecnología en la toma de decisiones políticas, diseño de campañas electorales, información para los votantes y todo lo relacionado con el diseño del ejercicio de los derechos político-electorales deben ser puestos sobre la mesa”.

Mencionó que el foro resulta importante, sobre todo porque la pandemia del COVID-19 sumó incertidumbres a nivel mundial y más de 60 países modificaron sus calendarios electorales.

Elecciones permean el orden nacional e internacional

Posteriormente, la internacionalista y analista Rina Mussali expuso el ambiente político-electoral pre-pandemia, donde el resultado de las elecciones permea el orden nacional e internacional.

El ejercicio del voto dijo, se da bajo una trama de vinculaciones que muchas veces no son visibles y no pueden sustraerse del ámbito local y del internacional, por lo que detalló 10 modificadores del statu quo globales que influencian el juego electoral internacional.

La robotización y automatización industrial; la crisis financiera global con decrecimiento económico y desempleo; el credo antiglobalización, con rentabilidad en quienes están en contra de este sistema; Siria y ascenso del populismo en Europa; entraña identitaria y nacionalista; el Brexit con un clamor soberanista y políticas supranacionales; Trump y la revuelta blanca y anglosajona; el multilateralismo bajo asedio caracterizado con el desprecio a instituciones nacionales e internacionales; las fake news y revolución de las comunicaciones con una democratización de la información y la corrupción que asfixia la democracia y alimenta la popularidad de hombres fuertes.

“En el mundo pre-pandemia pudimos tocar el movimiento político antisistémico internacional y de rabias colectivas que se originó por cuestiones nacionales, pero donde un factor coadyuvante fueron los 10 disruptores internacionales o modificadores del statu quo que ayudaron a engendrar el ecosistema rabioso de los enojos colectivos que contribuyeron al desencanto con la democracia”, es decir, abundó Mussali, un grito de la deconstrucción del sistema.

Ningún gobierno democrático ha podido desentenderse de la pandemia

El economista Ricardo Becerra, presidente del Instituto de Estudios para la Transición Democrática expuso cómo los países democráticos enfrentan el COVID-19 con incertidumbre, poca información, la llegada de tratamientos y la inmunización a través de la vacuna, pero “ningún gobierno democrático ha podido desentenderse de la pandemia”.

Becerra mostró el análisis de cómo países han enfrentado la pandemia como Alemania, Brasil, Canadá, China, Colombia, Corea del Sur, España, Estados Unidos, India, Israel, Japón, Nueva Zelanda, Reino Unido y Vietnam, donde algunas democracias han podido salir bien libradas y en las que las condiciones estructurales preexistentes como el sistema de salud, investigación científica y recursos financieros no han sido determinantes.

Citó un estudio que muestra que durante la pandemia 75 países estuvieron de acuerdo en posponer sus elecciones y 101 las realizaron en la fecha contemplada, pero ninguno canceló la realización de comicios.

Concluyó que algunas naciones han estado dispuestas a sacrificar derechos y libertades democráticas por el derecho a la salud, pero esto está siendo desafiado e incrementa la tensión y causa crisis, a pesar de ello ninguna democracia ha decidido cancelar elecciones.

“No obstante, todos los problemas y tensiones, la democracia está en un estatus de gran aprecio para nuestra sociedades y gobiernos”, destacó Becerra.