Por: José Sánchez López

Una llamada anónima, de un ciudadano y la egolatría de que le hicieran una película biográfica, fueron factores determinantes para capturar, por tercera  ocasión, a Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera, a cinco meses y 28 días de haberse fugado del penal de El Altiplano, en el Estado de México, el 11 de julio de 2015.

Los factores de personalidad y egolatría fueron la  notable diferencia entre los 12 años que tuvieron que transcurrir para que fuera reaprehendido con relación a la primera vez que se fugo de un penal de máxima seguridad.

Tras su fuga de Puente Grande, en enero de 2001,  se volvió “ilocalizable” durante  los gobiernos de Vicente Fox Quesada y Felipe Calderón Hinojosa, y además 181 días del mandato de Enrique Peña Nieto para que fuera reaprehendido.

En torno a la manera cómo fue posible ubicar a Guzmán Loera, la procuradora general de la República, Arely Gómez González explicó que el capo, a través de sus abogados, contactó a productores y artistas para que hicieran una película sobre su vida: Sean Penn y Kate del Castillo.

Se hicieron los seguimientos respectivos y se documentó que, efectivamente, se habían dado esos encuentros con personajes de la farándula, y qué Guzmñan Loera se confesó el narcotraficante más grande del mundo.

Por su parte, la Secretaría de la Marina Armada de México (SEMAR),  informó que la  madrugada del pasado viernes, acudió a atender una denuncia anónima en la que alertaron de varios sujetos armados en una casa de Los Mochis, Sinaloa.

Al llegar, fueron recibidos a balazos y uno de los marinos resultó herido, por lo que tuvieron que repeler la agresión y dieron muerte a cinco individuos, además de que detuvieron a otros seis.

Si bien el movimiento obedeció en principio a la llamada ciudadana, los marinos tenían conocimiento de que por ese sitio se movía Orso Iván Gastelum Cruz, alias “El Cholo Iván”, líder de la zona norte del Cártel de Sinaloa y jefe del grupo de escoltas del “Chapo” Guzmán.

“El Cholo Iván” ya había sido detenido en el 2005 por posesión de armas, pero pagó una fianza y fue puesto en libertad. Fue recapturado en el 2009 y llevado al penal de Aguaruto, de donde, vestido de mujer, escapó vestido de mujer en un camión que llevaba ropa del penal para lavar.

Sin embargo, en el domicilio donde se produjo la balacera no sólo se encontraba “El Cholo Iván” sino también “El Chapo”, mismos que, en principio, lograron escapar recorriendo una larga distancia a través del sistema del alcantarillado.

La balacera, según lugareños que escucharon las detonaciones, se inició poco después de las 3 de la madrugada del viernes y se prolongó durante varias horas, lapso en el que “El Chapo” y su lugarteniente aprovecharon para huir por el drenaje y recorrer una distancia considerable.

Sin embargo los marinos ya habían puesto especial atención en la red de alcantarillado, dada la manera como se movía Guzmán Loera en las anteriores ocasiones que logró burlar a sus perseguidores a través de túneles e incluso la manera cómo se fugó de El Altiplano

De esa manera, pudieron ubicar al escurridizo delincuente y a su cómplice que corrían por los recovecos de la red pluvial, hasta que los cercaron y los obligaron a salir por una de las coladeras en la colonia Scally, donde interceptaron a un automovilista lo despojaron de su vehículo y retomaron la huida.

especiales_fotochapo

Las aciones de los  marinos fueron complementadas por agentes de la Policía Federal quienes detectaron el auto donde aún se hallaban los fugitivos y procedieron a detenerlos.

Como era un número reducido de agentes federales, resolvieron llevarlos al motel Doux, a las afueras de Los Mochis, Sinaloa, sobre la carretera federal 15, en tanto llegaban los refuerzos.

Una vez que llegó el apoyo, los detenidos fueron llevados al aeropuerto de Los Mochis y de ahí, trasladados a la Ciudad de México.

Antes, en el inmueble donde se suscitó la balacera, los marinos lograron asegurar: cuatro vehículos (dos de ellos blindados), ocho armas largas, una corta, un tubo lanzacohetes con dos cargas, cargadores y municiones de uso exclusivo de las Fuerzas Armadas.

La presencia de Guzmán Loera en la zona donde era intensamente buscado, se debió, según versión extraoficial, a que salió de su refugio en Badiraguato para acudir a una reunión con su familia en un rancho de La Tuna, el pasado fin de semana.

El presidente de la República, Enrique Peña Nieto, twitteó en su cuenta: “Misión cumplida: lo tenemos. Quiero informar a los mexicanos que Joaquín Guzmán Loera ha sido detenido”.

Horas antes de que el mandatario nacional diera la noticia vía twitter, la Marina había informado del operativo pero se limitó a decir que cinco sospechosos habían resultado muertos en un operativo en el que también fue herido un militar y habían sido detenidos cinco sujetos.

Tras la recaptura del “Chapo”, sus hijos Iván Archibaldo y Alfredo, supuestamente reaccionaron agresivamente  a través de sus presuntas cuentas de  twitter emitieron los siguientes mensajes:

Iván Archivaldo escribió: “No saben en qué bronca se metieron”.

Alfredo, por su parte, twitteó amenazante: “El Gobierno sabrá de los Guzmán muy pronto”.

El Chapo Guzmán

Por la noche del mismo viernes, luego de ser traído a la Ciudad de México, bajo un fuerte dispositivo de seguridad, Guzmán Loera volvió a la prisión de donde se escapó; el penal de El Altiplano, en el Estado de México, pero ahora reforzado con mayores medidas de seguridad.

SU SEGUNDA FUGA

Al igual que en la primera escapatoria de Joaquín Archibaldo “El Chapo” Guzmán Loera, del penal de alta seguridad de Puente Grande Jalisco, el 19 de enero del 2001; la fuga del sábado 11 de la cárcel de El Altiplano Número Uno, ésta también de máxima seguridad, despertó suspicacias por lo inverosímil de la manera como logró evadirse el narcotraficante más poderoso y peligroso del mundo, según autoridades de varios países.

En esta ocasión, de acuerdo a lo declarado por Monte Alejandro Rubido García, titular de la Comisión Nacional de Seguridad, el capo de capos se fugó de la prisión a las 20,52 horas, por un túnel de más de mil 500 metros de longitud que desembocó del baño de su celda a una casa en construcción, a kilómetro y medio, aproximadamente del penal.

El comisionado nacional de seguridad, informó que “El Chapo” estaba en la zona de tratamientos especiales, pasillo dos, estancia número 20, es decir en una de mayor seguridad que las demás, que el sistema de videovigilancia del Penal Federal del Altiplano I, mostró que Guzmán Loera se aproximó al área de regadera de la estancia 20 del pasillo 2, a las 20:52 horas e incluso que antes se le habían suministrados sus medicamentos (tranquilizantes) para mantenerlo quieto.

Además su expediente señala que “El Chapo” sufre padecimientos graves: diabetes, cardiopatía y problemas cardiovasculares que le exigen atención médica inmediata.

Al prolongarse su ausencia, el personal de seguridad notó que el líder del cártel de Sinaloa no se encontraba en su celda. Al revisarla, encontraron un orificio rectangular de 50 por 50 centímetros dentro de la regadera.

Al recorrer el pasadizo, vieron que desembocaba en un túnel de 1.70 metros de altura y 80 centímetros de ancho, con una longitud aproximada de kilómetro y medio.

El túnel del chapo

El pasaje subterráneo que cuenta con ventilación e iluminación, terminaba en una construcción en obra negra en la colonia San Juanita del municipio de Almoloya de Juárez, en el Estado de México.

A lo largo del túnel, obra maestra de arquitectura e ingeniería,  se encontró tubería de PVC, para la ventilación, estaba bien iluminado, había herramientas de construcción, tanques de oxígeno, recipientes con combustible, madera de cimbra y una motocicleta adaptada sobre rieles, como mecanismo de tracción con la que, presumiblemente, extrajeron la tierra de la excavación y transportaron las herramientas para la misma.

El túnel por donde escapó Guzmán Loera, finalizaba en una construcción en obra negra al suroeste del penal del Altiplano, ubicada en la colonia San Juanita del municipio de Almoloya de Juárez, en el Estado de México, a menos de 300 metros de la zona militar.

En el Altiplano  diariamente se les suministran a los reos no menos de 10 pastillas para mantenerlos tranquilos, quietos, lo que se traduciría en una población penal aletargada por medio de medicamentos para que no de problemas ¿de qué manera “El Chapo” las evitaba, porque es un hecho que para escapar tuvo que estar con sus sentidos al 100 por ciento?

Antes de su llegada a dicho penal, no se había registrado ningún movimiento de los reclusos, sin embargo, en febrero de ese año, se dio el lujo de encabezar un movimiento de protesta, junto con otros importantes narcos, como Edgar Valdez Villarreal, “La Barbie”; Miguel Angel Félix Gallardo, “El Jefe de Jefes”; Daniel Arizmendi, “El Mochaorejas”; Andrés Caletri  y otros reos, por supuestos malos tratos.

Vídeo del Chapo

Comenzaba a controlar la prisión federal, luego se conocería la visita de una mujer que utilizó documentos falsos para ingresar al penal y poder estar en la visita íntima con el capo.

Las  voces de alerta no fueron tomadas en cuenta y la noche del sábado, finalmente Guzmán Loera, luego de 18 meses de prisión, había sido recapturado el 22 de febrero de 2014, en Mazatlán, Sinaloa, se evadió espectacularmente.

En cuanto a su primera escapatoria, tampoco fueron aclaradas muchas dudas; se dijo, oficialmente, que se había escapado en un carrito de lavandería, versión descabellada que nunca fue aceptada; que salió vestido de policía, rodeado de funcionarios de primer nivel durante una visita al penal de Puente Grande, conjeturas que también fueron rechazadas.

La hipótesis más creíble es que la fuga no fue el 19 de enero del 2001, cono informaran las autoridades, sino que Guzmán Loera simplemente ya no quiso regresar al penal desde el 14 de enero, es decir cinco días antes.

Testimonios de la población carcelaria, señalaron que “El Chapo” era el dueño del penal, que salía y entraba cuando quería y que al conocerse la aprobación de un decreto presidencial que permitiría al mandatario en turno, en este caso Vicente Fox, extraditar sin ningún trámite, a cualquier reo, simple y llanamente, Guzmán Loera ya no quiso regresar “a su cárcel”.

Su fama, aunque negativa, le ha valido ser objeto de no menos de media docena de corridos, en los que hacen toda una apología del mítico narcotraficante al que se le atribuye una fortuna superior a los mil millones de dólares.

Uno de esos cánticos populares cuya letra podría ser aplicada tras su última evasión, decía:

Yo soy Joaquín el Chapo Guzmán

Al que busca el gobierno y lo quiere encerrar

Ya me les pelé y más de una vez lo volveré a hacer

Que les quede claro que no volveré

A ese penal a pasar soledad

Bonita es la vida y la libertad.