Por. Redacción/

Un interesante análisis de la situación actual que se vive en la frontera norte del país es lo que ofrece el más reciente libro de Juan Manuel Sandoval Palacios, La frontera México–Estados Unidos: Espacio global para la expansión del capital trasnacional.

El volumen, publicado por la Secretaría de Cultura en la Colección Etnología y Antropología Social, plantea el fenómeno de la “securitización” que visualiza cualquier aspecto económico, político o social en el marco de la seguridad nacional de Estados Unidos.

La securitización de la frontera, que incluye la militarización como uno de sus principales factores, dio inicio hace más de 40 años en contra de la migración irregular y el narcotráfico, a los cuales desde 2001 se sumó la lucha contra el terrorismo a raíz de los atentandos del 11 de septiembre en Nueva York y Washington.

A lo largo de tres grandes apartados, el autor destaca que si bien la frontera México-Estados Unidos se ha mantenido militarizada desde su demarcación tras la guerra de 1846-1848, las acciones de vigilancia y control se han intensificado en los últimos años, debido a que se trata de una región de gran importancia geoestratégica en el desarrollo económico de la Unión Americana.

La securitización en la zona coincide con el desarrollo y consolidación de las industrias de armamentos localizadas en el perímetro denominado como el Cinturón de las Industrias de Armamentos (Gun Belt), cuyo centro se ubica en Los Ángeles y corre a lo largo de los estados fronterizos.

Este proceso, detalla Sandoval Palacios, surge a finales de la década de 1970 y principios de 1980, como parte de la reestructuración capitalista a nivel global, en la cual se inició una expansión del capital, encabezado por el estadounidense, en un nuevo espacio geoestratégico en la región fronteriza de Estados Unidos y México y que implica una nueva fase de acumulación trasnacional.

La securitización de la frontera no sólo implica la criminalización de la migración que, en este contexto, es considerada como un riesgo a la seguridad e identidad nacionales estadounidenses, sino además, el control de una región geoestratégica donde actualmente se localiza una parte importante del Complejo Industrial Militar de la Unión Americana, que aprovecha los insumos, energéticos y la mano de obra barata del régimen de las maquiladoras ubicadas en México.

El autor de La frontera México-Estados Unidos indica que si bien el comercio de defensa no fue incluido explícitamente en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, este mecanismo sí permite que los componentes y subsistemas militares y comerciales, es decir, de uso dual, ensamblados en México sean exportados fácilmente a Estados Unidos.

Nuestro país también se sumó al Acuerdo de Wassenaar sobre el Control de Exportaciones de Armas Convencionales y Bienes y Tecnologías de Uso Dual que abrió las puertas para que las corporaciones trasnacionales de armamentos se establecieran formalmente en la región fronteriza.

Adicionalmente, con la firma de la Alianza de Seguridad y Prosperidad de América del Norte (ASPAN) en 2005, se dio un paso importante en la creación del Perímetro de Seguridad de América del Norte, propuesto por el presidente George Bush en 2002.

La ASPAN también busca asegurar el flujo rápido y expedito de insumos, mercancías, energéticos y fuerza laboral calificada tan necesarios en este espacio trasnacional de la frontera norte.

Juan Manuel Sandoval Palacios sostiene en este libro, que ya está a la venta, que la securitización y militarización de las franjas fronterizas de México y Estados Unidos son fundamentales para el proceso de intensa acumulación trasnacional que se da en ese espacio global.