Por. Redacción/

Luego de un exitoso paso por el Museo J. Paul Getty, las artes suntuarias de la América antigua han arribado al Museo Metropolitano de Arte de Nueva York (Met), donde permanecerán hasta el próximo 28 de mayo. Las colecciones arqueológicas de México tienen un papel central en esta magna exhibición, toda vez que de las 300 obras que la integran, 92 proceden de museos de nuestro país, en su mayoría adscritos al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Golden kingdoms: Luxury and legacy in the ancient Americas fue inaugurada por el presidente y director ejecutivo del recinto neoyorkino, Daniel H. Weiss; con la presencia del antropólogo Diego Prieto Hernández, director general del INAH, y los curadores de la misma.

“Es un gran privilegio para el Met presentar este impresionante conjunto de obras de arte de más de 50 organizaciones. Esta exposición es el resultado de un esfuerzo intensivo de investigación de cinco años que reunió a académicos de América Latina y los Estados Unidos”, destacó Daniel H. Weiss.

La muestra en la que participan 12 países y poco más de medio centenar de museos prestatarios, 11 de ellos del INAH, se centra en lugares y épocas específicos de las civilizaciones que se desarrollaron principalmente en el centro y sur del continente americano, con el objetivo de explorar la manera en que los materiales eran seleccionados y transformados, el significado que se les otorgaba y su rol en los rituales.

“Las ideas sobre la producción artística en las Américas antiguas se han basado tradicionalmente en trabajos en cerámica y objetos de piedra de materiales duraderos, pero también había objetos trabajados con materiales raros y frágiles, la mayoría de los cuales fueron destruidos en el momento de la conquista española. Lo que presentamos no son solo obras de arte espectaculares, sino también objetos raros y enormemente importantes que escaparon a la destrucción”, explicó Joanne Pillsbury, curadora de Artes de África, Oceanía y las Américas, del Met.

De esa manera, la magna exposición recorre el surgimiento y florecimiento del trabajo del oro en la América antigua, desde su aparición temprana en los Andes hasta su posterior desarrollo hacia el norte, en buena parte del territorio mesoamericano, que incluye varios de los países centroamericanos y México.

Además del metal, otros materiales como el jade, las conchas de mar y las plumas, eran más preciados entre las culturas americanas.

Ejemplo de lo anterior son un par de obras icónicas que México ha prestado para la exhibición: el ajuar de la Reina Roja, que se muestra prácticamente íntegro en este escenario gracias a un trabajo reconstructivo de más de una década; así como la Coraza de Tula, que es parte de las colecciones del Museo Nacional de Antropología y la cual no formó parte de la muestra durante su permanencia en el Museo J. Paul Getty, en Los Ángeles, California.

Del periodo Preclásico, siglos antes de nuestra era, se exhiben piezas realizadas en piedra verde; una figurilla antropomorfa, un pendiente zoomorfo, un punzón votivo y un pendiente en forma de aguijón de raya, todos provenientes del sitio olmeca La Venta, en Tabasco.

De la gran ciudad maya del Clásico, Palenque, destaca el citado ajuar de la Reina Roja, elaborado con placas de distintas piedras, entre ellas malaquita, obsidiana, jadeíta, piedra caliza y jade. También de esta antigua urbe se exhibe el Trono del Templo XXI.

De Chichén Itzá, otra importante metrópoli maya, se muestra un disco con diseños de serpientes emplumadas formadas con mosaicos y una escultura en piedra caliza del dios Kukulcán.

En los antiguos pueblos americanos, los metales se empleaban sobre todo para la creación de objetos rituales y de ajuares reales, como lo demuestra la presencia de piezas de oro procedentes de la Tumba 7 de Monte Albán, un rico depósito que los mixtecos llevaron a cabo en esa ciudad zapoteca; o una serie de láminas de oro descubiertas en ofrendas del Templo Mayor de México-Tenochtitlan, las cuales representan orejeras y caracoles cortados, atributos de las deidades de la luna y del viento: Coyolxauhqui y Ehécatl.

La exhibición Golden kingdoms: Luxury and legacy in the ancient Americas forma parte de la iniciativa del Pacific Standard Time: LA/LA, que es el esfuerzo colaborativo más reciente de las instituciones de arte de todo el sur de California, con más de 70 exposiciones que exploran amplios aspectos de las artes y las culturas latinoamericanas y latinas.

En el caso de este montaje —resultado de tres años de investigación conducido por un equipo internacional de antropólogos, arqueólogos e historiadores del arte—, se centra en el concepto del valor en la América antigua a través de siete apartados: Oro para dioses y reyes, Maestros del universo: artistas moche y sus patrocinadores, Esplendor imperial, La tierra entre los mares, Bosques de jade, Reinos luminosos y Nuevos dioses y reyes.

Este proyecto se ha dedicado a investigar el desarrollo de las artes suntuarias en la América antigua, específicamente la asociación entre los materiales y sus significados, desde el 1000 a.C. hasta la llegada de los europeos a inicios del siglo XVI. Sus curadores son Joanne Pillsbury, del Departamento de Artes de África, Oceanía y las Américas, del Met; Timothy Potts, director del Museo J. Paul Getty; y Kim N. Richter, investigador especializado del Instituto de Investigación Getty.

Entre los museos prestatarios del acervo mexicano están el Arqueológico de Campeche, Fuerte de San Miguel; Baluarte de Santiago; Fuerte de San Juan de Ulúa; Regional de Antropología de Yucatán, Palacio Cantón; de los sitios arqueológicos de Chichén Itzá, Toniná y Palenque; Regional de Chiapas; de las Culturas de Oaxaca, del Templo Mayor, de Antropología de Xalapa y Nacional de Antropología.