Por. Redacción/

En estos tiempos electorales debemos ir a las urnas pensando en elegir a la persona que, como lo hiciera Benito Juárez en su tiempo, defienda las leyes y las instituciones, que no las mande lejos, ni se burle de ellas, ni las manipule a su antojo y a conveniencia propia y de sus allegados, aseguró el diputado Juan Luis de Anda Mata.

Lo anterior, durante su intervención en tribuna, durante la efeméride con motivo del aniversario del natalicio de Benito Pablo Juárez García.

El Diputado panista recordó que en este momento por el que pasa el país, así como el resto del mundo, de tensión, incertidumbre, de debilitamiento y pérdida de confianza en las instituciones, las palabras inmortales de Juárez tienen gran resonancia, no solo para México, “Entre los individuos como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”, es plenamente vigente.

“En eso creemos, en el respeto al otro, a su dignidad, como base del orden social y de la democracia. En el respeto que tanta falta nos hace como sociedad y que debemos recuperar para retomar la paz social que México necesita”, afirmó De Anda Mata.

En esta tribuna, dijo, hay quienes se iluminan el rostro y llenan de color sus palabras con el recuerdo de don Benito Juárez, pero con sus acciones están en el polo opuesto a la obra del Benemérito de las Américas, “aquí muchos se dicen juaristas, pero qué lejos están de aquel legado reformador y edificador de instituciones del oriundo de Oaxaca”.

Recordó que Benito Pablo Juárez García fue un gran líder durante tiempos muy difíciles para México, abogado, político, liberal, fue un progresista que buscaba que México creciera, que se cambiara lo que estaba mal, para alcanzar la grandeza de lo que era y es capaz.

A finales de la década de 1850, cuando dio inicio la Guerra de Reforma, México apenas iniciaba su existencia como país independiente, por lo que era vital contar con leyes sólidas que encausaran al país a una vida democrática.

Estas leyes serían el legado de Juárez para México. Los cimientos para el México de hoy.

Las libertades de culto, de enseñanza, de expresión y trabajo quedaron plasmadas en la Constitución de 1857 y se verían reflejadas en la Constitución de 1917 que actualmente nos rige.