Por: Redacción

El Centro de Estudios de las Finanzas Públicas (CEFP), de la Cámara de Diputados, destacó que, de 2009 a 2017, el gasto de inversión aprobado ha decrecido en promedio anual 4.0 por ciento en términos reales, mientras que el corriente se incrementó 2.8 por ciento.

En 2009, el gasto de inversión representó 25.5 por ciento del total del gasto programable y en 2017 significó 16.5 por ciento del mismo, es decir, 9 puntos menos. Además, en ese mismo periodo también se registró una importante caída de la inversión, como proporción del Producto Interno Bruto (PIB), al pasar de 4.9 a 2.8 por ciento.

En el documento “El Gasto Público en Inversión, 2009-2017”, el CEFP subrayó que la inversión pública en infraestructura física en sectores estratégicos cayó; por ejemplo, en educación se redujo 7.4 por ciento en promedio anual, en ese mismo lapso.

En México ha prevalecido la aplicación del control del gasto público, particularmente el de inversión, hecho que frena el desarrollo económico, toda vez que el sector privado tiende a invertir en los proyectos más rentables, en detrimento de la inversión en proyectos económica y socialmente rentables, explicó.

Lo anterior, añadió, “se traduce en un déficit de infraestructura económica: sistemas carreteros insuficientes y en malas condiciones; deficientes mecanismos de provisión de energía; escasez de puertos y aeropuertos. Y, en lo que toca a la infraestructura social, sistemas de salud insuficientes e ineficientes, así como sistemas educativos deficientes”.

Tal situación, resaltó, afecta directamente la competitividad de la economía, pues deprime la productividad, incrementa los costos de transacción, reduce la eficiencia del capital humano e inhibe la atracción de capitales.

Refirió que de acuerdo con el último Reporte de Competitividad Global 2016-2017 del Foro Económico Mundial, México ocupa la posición 51 entre 138 países analizados, con una calificación de 4.41, muy por debajo de países como Malasia que se sitúa en el lugar 25, con una calificación de 5.16, y de Chile que ocupa la posición 33, con una calificación de 4.64.

Si se considera sólo la calificación de infraestructura básica, México cae al lugar 71, incluso por debajo de Costa Rica, que se ubica en el sitio 57 en este rubro, agregó.

Enfatizó que estos niveles de competitividad son el reflejo de la reducción del gasto de inversión pública precisamente en esos rubros. En particular, continuó, sobresale la caída de la Inversión Física en Educación, 7.4 por ciento en promedio anual entre 2009 y 2017, seguida por Salud con un decremento promedio anual del 6.0 por ciento; Ciencia y Tecnología, con una caída de 4.3 por ciento y en Comunicaciones y Transportes se redujo en 1.9 por ciento, en el mismo periodo.

Al cierre del primer trimestre de 2017, detalló, se observó la tendencia a la baja en el gasto de inversión. De acuerdo con la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), al término del trimestre se erogaron 851 mil 38.2 millones de pesos (mdp) de un gasto programable calendarizado para el periodo de 926 mil 710.2 mdp, lo que implicó que no se ejercieron 75 mil 672.0 mdp, de los cuales 39 mil 415.2 mdp correspondieron a inversión física, es decir, que el 52.1 por ciento del total del rezago del gasto programable lo determinó el gasto de inversión.

El Centro de Estudios de las Finanzas Públicas expuso que dado el débil crecimiento económico y la persistente desigualdad social y económica que enfrenta el grueso de la población del país, así como las recomendaciones y observaciones de diversos organismos, nacionales e internacionales, se aprecia como una posibilidad para promover el crecimiento económico y reducir la pobreza, el revertir la tendencia a la baja del gasto de inversión, pues con este comportamiento se está impactando de manera negativa la creación de infraestructura económica y social.

Se ha demostrado que las inversiones públicas en infraestructura, salud, educación, ciencia e innovación, constituyen un gasto productivo, que generalmente complementa y no sustituye a la inversión privada, afirmó.

De hecho, se reconoce que la inversión pública en sectores estratégicos puede, al menos indirectamente, incrementar el producto a partir de la interacción con la inversión privada. Para ello, sugiere concentrarse en proyectos de alta prioridad y alta rentabilidad en sectores económicos y sociales estratégicos.

Indicó que revertir el rezago en los niveles de competitividad del país, ocurrido en los últimos años, implica recuperar y elevar los niveles de inversión pública para la creación de infraestructura.

De acuerdo con estudios publicados por la CEPAL, apuntó, los países que registran un mayor rezago respecto de los estándares internacionales en infraestructura, son aquellos en los que se ha reducido de manera drástica la inversión pública, en aras de incrementar la participación privada en este sector.

En cambio, destacó, las naciones que han logrado incrementar su tasa de inversión en infraestructura y, por ende, su competitividad, son aquellos que han mantenido niveles importantes de inversión pública y, simultáneamente, han abierto espacios a la inversión privada.