Por: Redacción

Los dispositivos móviles se han transformado de manera progresiva en herramientas potenciales de auxilio de profesionales del área médica para diagnosticar, tratar, controlar y prevenir enfermedades, aseveró el doctor en informática del Instituto Tecnológico de Sonora (ITSON) Luis Castro Quiroa.

En la conferencia inaugural del Seminario: Tecnologías de la información y de la comunicación aplicadas a la salud dijo que pueden incidir en la modificación de comportamientos nocivos mediante aplicaciones diversas y convertirse en instrumentos que impacten las políticas públicas, al proporcionar información sobre las condiciones de los pacientes.

En la Unidad Azcapotzalco de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), el investigador del Departamento de Computación y Diseño del ITSON sostuvo que en el mercado existen múltiples dispositivos con aplicaciones que prometen contribuir a la salud y el bienestar, aun cuando no han sido probados mediante protocolos clínicos rigurosos para evaluar sus efectos reales.

En el “futuro podrían ser instrumentos esenciales relacionados con la valoración y el cuidado de la salud de los pacientes desde el área clínica”.

El ITSON ha desarrollado aplicaciones para estudiar efectos de valoración funcional en adultos mayores, en colaboración con el Instituto Mexicano del Seguro Social, así como el comportamiento por depresión y ansiedad conjuntamente con psicólogos.

En el primer caso el celular registró la vida diaria del usuario para complementar la información recabada por el médico en el consultorio sobre la valoración funcional relacionada con la movilidad, la socialización y la actividad física. Cambios de hábitos pueden ser indicadores tempranos de un problema.

El segundo estudio complementó los datos proporcionados por pacientes durante las sesiones terapéuticas y cómo a través de un tratamiento no farmacológico se observaron cambios de comportamiento como resultado de la información registrada en el celular y utilizada por los psicólogos.

Los teléfonos inteligentes han revolucionado la vida de las personas, no sólo como medios de comunicación, también en la investigación del comportamiento humano, al estar dotados de sensores de hardware –acelerómetros, proximidad, brújula, micrófonos, GPS, cámaras y giroscopio, entre otros– y de software –número de llamadas, mensajes y aplicaciones, nivel de batería– entre otros.

La información de sensores en los dispositivos puede emplearse para el procesamiento de datos sobre el comportamiento de las personas: ubicación, actividad física, socialización, calidad del sueño, entre otros aspectos.

La gran variedad de tecnologías se ha extendido a la ropa y los accesorios: relojes y calzado, e incluso hay audífonos que permiten censar estados internos, uno de ellos la concentración.

El especialista explicó que ese tipo de instrumentos móviles se dividen en censado participativo –con la participación explícita de la persona para realizar ciertas actividades o responder un cuestionamiento– y censado oportunista, que recolecta de manera automática información acerca del usuario o el ambiente que lo rodea, dependiendo de la aplicación.

En la Conferencia magistral: Teléfonos celulares como herramientas de investigación en salud, Castro Quiroa, presidente de la Asociación Mexicana de Interacción humano-computadora e integrante de la mesa directiva de la Sociedad Mexicana de Ciencias de la Comunicación, destacó que el potencial de utilizar celulares para la investigación del comportamiento humano es muy amplio.