Autor: Arnulfo Roque Huerta

En todos los colegios del orbe siempre existen chicos que no se toleran entre sí y que después de muchos dimes y diretes terminan en una pelea, la cual los hace merecedores de sanciones además de uno que otro ojo morado agregando sangre en algunas ocasiones. Aquella pelea de la que les quiero hablar hoy no solo trajo consigo lo ya mencionado sino que terminó en el cierre temporal del colegio parando toda actividad académica por completo.

Esta pelea sucedió en el internado el cual contaba con más de tres mil alumnas de distintos estados de la República mexicana; todo comenzó con una chica originaria del estado Oaxaca que se enfrentó a otra de Catemaco, Veracruz; comenzaron la discusión al expresar los motivos por los cuales, según ellas, su estado era el mejor, dichos argumentos se convirtieron en insultos, llegando después a los golpes, siendo la veracruzana perdedora de la pelea por nocaut técnico.

Claro que esto no podía quedarse así y siendo la chica del mismísimo Catemaco, lugar donde prolifera la superstición y brujería juró que su venganza sería terrible haciendo caer sobre su contrincante una maldición que la dejaría postrada en su cama por siempre, pues invocaría a espíritus malignos que estaban al servicio de su familia desde hace muchos siglos, solo le faltó lanzar una risa maligna para que aquello pareciera una película de terror.

Al día siguiente la chica de Oaxaca tuvo que ser llevada a la enfermería pues comenzó a experimentar sensaciones en su cuerpo que nunca antes había padecido (esto según ella); fue llevada a su cama con la indicación de guardar reposo pues probablemente se encontraba al inicio de un resfriado. Al quedarse sola recibió la visita de su ya acérrima enemiga quien le aseguró que eso solo era el comienzo y que como había despertado la furia de los espíritus, la maldición se extendería por todo el colegio.

Al día siguiente la oriunda de Oaxaca no pudo levantarse de su cama pues no podía mover las piernas, las tenía paralizadas, inutilizadas, no le respondían, entonces concluyó que a eso se refería su némesis cuando le dijo que se quedaría postrada en la cama para siempre. La maldición surtía efecto, los rumores no se hicieron esperar y el miedo se generalizó al escuchar que el hechizo caería sobre toda la escuela.

Aun no terminaba el día cuando un centenar de chicas se encontraban ya sin sentir sus piernas y tenían que ser llevadas a sus camas donde lloraban amargamente; al día siguiente la mayoría de las alumnas estaban incapacitadas para caminar y aumentaba la cifra, las autoridades del plantel estaban desconcertadas y preocupadas pues no conocían la historia que originó todo esto. El médico a cargo se declaró insuficiente para atender todos los casos pues al caer la tarde muy pocas niñas se mantenían de pie.

Claro que esto llegó a oídos de las autoridades de salud estatal quienes decidieron cerrar el colegio y comenzar una investigación sobre lo que ellos predecían como un virus que se movía rápidamente; al realizar todos los estudios necesarios y después de exhaustivos análisis que duró varios días su diagnóstico fue: “HISTERIA COLECTIVA”.

Cuando a las chicas les explicaron que no había razón para que sus piernas no funcionaran además de algunas charlas con psicólogos especializados, la calma comenzó a regresar poco a poco acompañada de la normalidad, dejando los poderes místicos de la veracruzana disminuidos a lo que realmente eran: charlatanería acompañada de ignorancia, aunque claro ésta es la fórmula perfecta para ocasionar disturbios.

En días pasados se vivió algo similar en el Estado de México y otros lugares de nuestro país, comenzando todo a través de las redes sociales que convocaban a un paro y mítines masivos en contra del aumento al costo de la gasolina. El objetivo era el mismo que el de la chica de Catemaco “paralizar” y claro que lo consiguieron, paralizaron pero al ciudadano trabajador que no encontró transporte para llegar a casa, al comerciante honesto que cerró su negocio obteniendo pérdidas impresionantes, al micro empresario que vio saqueada se empresa, su inversión, su vida.

Recibí muchos correos y Whats App que decían que quienes estaban saqueando era gente enviada y pagada por el gobierno… puede ser real pero vi a muchos ciudadanos aprovechando esta situación para literalmente robar a tiendas de sus vecinos, ayudar a expandir el miedo, a hacer mayor el vandalismo que no hace ningún tipo de daño al gobierno sino al mismo ciudadano; el filósofo e historiador estadounidense Will Durant escribió la siguiente frase: “Una gran civilización no es conquistada desde fuera, hasta que no se ha destruido a sí misma desde dentro”.

Nuestro país es grande pero se han encargado de que nuestro pensamiento sea pequeño, es un país que se está destruyendo desde dentro por sus ciudadanos, por su gente; no estoy en contra de las marchas pero si del vandalismo, no estoy en contra de las manifestaciones pero no me agrada el daño a terceros, no estoy en contra de levantar la voz pero estoy fastidiado del rumor, no estoy en contra de los líderes pero si de los charlatanes ignorantes que no buscan cambiar al país sino destruirlo.

Ciertamente la fórmula para paralizar es “charlatanería + ignorancia”, pero es mucho mayor la fórmula para levantarse y avanzar siempre hacia adelante: cimientos correctos + valores + principios + educación= a la verdadera solución.