Por: Redacción

El cigarrillo electrónico se ha convertido en un factor de riesgo para que jóvenes se inicien en el tabaco. En la actualidad, el nivel de conocimiento y prueba de este producto entre adolescentes de primer año de secundaria es muy alto, pese a la prohibición que existe.

Así se desprende de una encuesta realizada por investigadores del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), que abarcó a más de 10 mil adolescentes (con un promedio de edad de 12.4 años) en la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey.

El estudio, de acuerdo con el INSP, tiene como objetivo conocer la actitud e información existente entre los adolescentes sobre tabaco, alcohol y otros productos relacionados. No obstante, el nuevo cigarro electrónico resalta por su impacto.

Pese a que en México existe una prohibición total sobre la promoción y venta de este artículo, de acuerdo con el INSP el 51 por ciento de los jóvenes encuestados reportaron conocerlo, y 20 por ciento, lo consideraron menos dañino que el cigarro convencional.

Sin embargo, indica la investigación, no hay información concluyente al respecto, pues se desconoce si los cigarros electrónicos son más saludables que los convencionales en México ni a nivel internacional.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el vapor de los cigarros electrónicos puede contener sustancias tóxicas y compuestos carcinógenos (como acrilaldehído, formaldehído, acetona y otros carbonilos) en menor o igual magnitud que el humo de cigarro.

El vapor, indica la OMS, también transporta partículas muy pequeñas (ultra finas) que pueden afectar a la salud, en la misma magnitud que el humo de tabaco, pero en menor cantidad.

En cuanto a su consumo, 10 por ciento de los adolescentes encuestados dijeron haber probado el cigarro electrónico. Esto es el doble de lo encontrado en un estudio realizado en 2012 entre fumadores adultos en México.

Además, cuatro puntos porcentuales de los jóvenes registraron consumo exclusivo de cigarro electrónico, es decir, no han probado otros productos de tabaco.

De acuerdo con el INSP estos jóvenes pertenecen a un grupo de riesgo medio, en comparación con los muchachos de su misma edad que ya han utilizado cigarros convencionales. Además, suelen ser más jóvenes, lo que parece indicar una progresión hacia formas más duras de consumo, incluidos los convencionales.

Así como los saborizantes en los cigarros normales atraen a los jóvenes no fumadores, el uso de sabores dulces parece estar relacionado con el consumo de cigarros electrónicos. Aquellos que usaron éste último reportaron haberlo probado con sabor frutal (40%), sin sabor añadido (21%), y con mentol (13%).

Factores relacionados con probar el cigarro electrónico: pertenecer al género masculino; tener padres, familiares o amigos fumadores; ser buscadores de sensaciones y, principalmente, la percepción de que es menos dañino, aunado a una tendencia al uso de la tecnología, especialmente Internet, como fuente de información y entretenimiento, documenta la encuesta.

Pese a que se ha buscado posicionar al cigarro electrónico como una alternativa de sensación, los datos encontrados en esta encuesta, comparados con los de la investigación de 2012, muestran que los adolescentes no fumadores tienen mayor conocimiento sobre los cigarros electrónicos que los adultos que sí lo son.

Esto, junto con el tipo de adolescentes que lo consumen, puede indicar que más que una forma para dejar de fumar, el cigarro electrónico es una puerta de entrada de los jóvenes sanos y no fumadores a la adicción a la nicotina, concluye la investigación.