Por: Paola González

Novelista, guionista, periodista, dramaturgo, ingeniero civil, autor de numerosos libros, Vicente Leñero fue un amante de las letras y la muestra de una persona polifacética que llegó al éxito gracias a su duro trabajo y a su habilidad para la escritura, convirtiéndose en uno de los periodistas más importantes de México. Nacido un día como hoy en 1933 en Guadalajara, Vicente dedicó toda su vida a ser periodista de tiempo completo como muchas personas lo definieron.

Estudió ingeniería civil en la UNAM, y periodismo en la escuela Carlos Septién García, su dedicación y pasión por esta carrera lo llevaron a escribir notas, publicar crónicas, y artículos para el periódico Excélsior. En 1961 publicó su novela la voz adolorida la cual retrata el realismo psicológico, pero una de sus obras fue merecedora del premio biblioteca breve, “Los albañiles” en 1963 fue elogiada por su auténtica narrativa y escritura que narra la historia de un velador en una construcción.

Continuando con las obras de Leñero, pero ahora en el ámbito teatral, en 1970 hizo una adaptación de su propia obra “los albañiles”, los espectadores leyeron esta obra, pero al pasarla a escena fue una experiencia realista digna de admirar. A su vez realizó guiones como “La carpa” en 1971 y “Los hijos de Sánchez” en 1972. Su vida estuvo llena de trabajos y producciones que compartió con el público, hasta inspirar para seguir con un género que Vicente creó en el género documental del teatro en nuestro país con dos de sus obras: “Pueblo rechazado” y “El juicio”.

Además, fueron diversas sus aportaciones en el Séptimo arte siendo guionista de la cinta “El crimen del padre Amaro” considerada una de las más exitosas y polémicas en 2002. Por otra parte, dirigió un taller literario en el cual compartía todas sus experiencias en la literatura y en el periodismo llamado “Sólo los jueves” el recinto de estos talleres fue en la Sociedad General de Escritores de México.

Todo su trabajo periodístico hizo que fuera recordado como una persona que nunca se conformó y siempre fue más allá con sus ambiciones y pasión por retratar la realidad; sus años de estudios rindieron fruto años después siendo galardonado en múltiples ocasiones como en el 2010, fue nombrado miembro de número de la Academia Mexicana de la lengua con el discurso “En defensa de la dramaturgia”. Un año después, el 21 de septiembre fue galardonado con la medalla Bellas Artes de México que otorga el Instituto Nacional de Bellas Artes.

Falleció el 3 de diciembre de 2014 debido a un enfisema pulmonar. A sus 81 años de edad logró muchos reconocimientos, haciendo que hasta nuestros días sus escritos y obras sigan vigentes dentro del periodismo en México.