Por: Redacción/

Una nueva herramienta de comunicación para la población, en especial para personas susceptibles a los contaminantes del medio ambiente, se sumará próximamente a los índices de calidad del aire con los que cuenta la Ciudad de México para que las personas usen la información, la individualicen y tomen decisiones con respecto a su salud.

El Índice de Riesgo para Personas Susceptibles (IRPS) es una aplicación para teléfonos inteligentes que proveerá al usuario de un marcador multi contaminante y su efecto en la salud. Por ejemplo, alguien vulnerable sabrá si existen condiciones para que realice o no una actividad física o evalúe el tiempo que deba permanecer en el exterior.

Patricia Segura Medina, jefa del Departamento de Investigación en Hiperreactividad Bronquial del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias Ismael Cosío Villegas (INER), encabeza al grupo de investigadores que colaboran en el proyecto que se encuentra en la etapa de validación en niños y adultos con enfermedades respiratorias crónicas no transmisibles, y que se realiza con recursos que obtuvo de la convocatoria Salud (ECNT) 2019 de la Secretaría de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación de la Ciudad de México (SECTEI).

En la capital del país y en la mayoría de las ciudades existen seis contaminantes criterio 1 que se miden de manera constante: ozono (O3), dióxido de azufre (SO2), monóxido de carbono (CO), dióxido de nitrógeno (NO2), partículas en suspensión (PST, PM10, PM2.5) y plomo.

“Las partículas suspendidas, que son las que se aerosolizan, vuelan y se mantienen en el aire, poseen un tamaño que se mide en micras, y pueden ingresar a través de la nariz y llegar a vías aéreas centrales y pulmones; las menores a una micra son las más peligrosas porque pueden llegar a la sangre y recorrer todo el cuerpo y sus órganos”.

Estas pequeñísimas partículas están conformadas por otras sustancias más, desde elementos inorgánicos como metales y carbón; sustancias volátiles orgánicas, como los hidrocarburos aromáticos policíclicos, componentes de las gasolinas; hasta sustancias aerobiológicas, como virus, bacterias, hongos y fracciones de proteínas.

Cada una de ellas puede tener un efecto tóxico diferente. Según la composición, el tamaño y la concentración es posible conocer qué tan peligrosas pueden ser para la salud.
Con el Índice Nacional de Calidad del Aire (que sustituyó a partir del 1 de marzo de 2020 al IMECA), se evalúa su calidad y se conocen las concentraciones tóxicas y los eventuales daños para la salud.

Las personas más vulnerables a las concentraciones de contaminantes son los bebés muy pequeños, las personas de la tercera edad y las embarazadas, porque durante la gestación se hacen más sensibles a cualquier sustancia química, así como personas con enfermedades cardiovasculares, diabetes e hipertensión.

¿Qué ofrecerá la nueva aplicación?

La nueva aplicación avisa en tiempo real la calidad del aire correlacionándolo con los posibles efectos a la salud, y ofrece una predicción para las siguientes 24 horas.
Tiene como base un estudio que se hizo en colaboración la SEDEMA y el Instituto Marron de Gestión Urbana de la Universidad de Nueva York, en el que se desarrolló un indicador que identifica la asociación entre la contaminación del aire y los efectos en la salud para habitantes de la Ciudad de México, explicó Segura Medina.

Con base en la información acumulada en diez años se obtuvo el posible impacto de los tres contaminantes más importantes: ozono, PM2.5 y NO2.

Los valores del indicador se desarrollaron a partir de los eventos de morbilidad respiratoria, por ejemplo, exacerbaciones de asma, que son más aplicables a las áreas de mayor preocupación, en comparación con otros con desenlace de mortalidad, como riesgos cardiovasculares.
Es así, dijo la investigadora del INER en entrevista para la SECTEI, que el IRPS está enfocado a las personas susceptibles a niveles bajos de concentración de los contaminantes, y se considera como una herramienta única, en comparación con los otros índices, al proporcionar un valor directamente asociado con el riesgo para la salud; es interactiva y de uso individual, pues cada persona tiene una susceptibilidad determinada.

¿Cómo funciona?

A través de una medición —la cual se establece a partir de valores contenidos en las guías internacionales y en las normas de calidad del aire existentes en nuestro país y en la Ciudad de México (NADF-009-AIRE-2017)— las personas susceptibles a contaminación atmosférica tienen la posibilidad de reconocer en qué posición de riesgo de salud se encuentran a partir de una escala del 1 al 10+: bajo (1,2,3), moderado (4,5,6), alto (7,8,9,10) y muy alto (10+).

Será una herramienta para que cada persona pueda conocer su número que reflejará los riesgos asociados a la combinación de tres contaminantes (ozono, PM2.5 y NO2) y aportará mensajes que sirven de guía para mantenerse en condiciones saludables. La identificación del número se derivará de las molestias respiratorias, y otras como dolor de cabeza e irritación en piel y ojos.

“Esta aplicación no busca desplazar a los otros dos índices porque son de lo mejor que tenemos. El IRPS es complementario al Índice de Calidad del Aire actual; es una herramienta muy eficaz para pacientes asmáticos o con Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), que son muy susceptibles, pero dentro de este grupo hay individuos que lo son aún más”, precisó.

La doctora en Ciencias Biomédicas especializada en asma, agregó que la idea fundamental de esta aplicación para teléfonos móviles es para que las personas la usen, porque considera que no hay efectos de los contaminantes en la salud si no se está expuesto, pero se trata de cultivar un pensamiento preventivo, no correctivo.

El IRPS no existe en ninguna ciudad de América Latina, pero ya se trabaja con otras ciudades del país, porque se cree erróneamente que la Ciudad de México tiene muy mala calidad del aire, y no es así, “hay siete ciudades que están por delante en cuanto a contaminación ambiental: Monterrey, Guadalajara, Tijuana, Salamanca, Metepec, Toluca y Puebla”.

En opinión de la investigadora, la Ciudad de México es un paradigma en el tema de salud ambiental, porque luego de haberse mejorado la calidad de las gasolinas, haber hecho obligatorio el uso de convertidores catalíticos y de aplicar el Hoy no Circula y la verificación vehicular “se han reducido drásticamente las concentraciones de ozono, de material particulado y de dióxido de nitrógeno y, por ende, se ha mejorado la calidad del aire”.