Por: Redacción

Con la finalidad de proponer un nuevo método para difundir y promover la lengua tarahumara en el estado de Chihuahua, el Programa de Atención a las Lenguas y Literaturas Indígenas de la Secretaría de Cultura del estado, presentó este jueves 12 de enero en el Museo de Arte Contemporáneo Casa Redonda, las tres primeras novelas gráficas de la colección Nai’í.
Se trata de Towi ra’íchali tibúame (“El niño que salvó las palabras”), libro en un formato con dibujos y las fotonovelas Riwinána (“Cuesta arriba”) y Bokíachi al’li sewa (“La cascada y la flor”).

“Intentamos la promoción de la lectoescritura a través de materiales híbridos apoyados en imágenes gráficas, en lugar de acudir a la típica promoción de la lectura mediante el formato del libro”, explicó el coordinador del Programa Institucional de Atención a las Lenguas y Literaturas Indígenas de la Secretaría de Cultura de Chihuahua (PIALLI), Enrique Servín.

De acuerdo con el funcionario, las comunidades indígenas de la entidad han mantenido dinámicas culturales ajenas a la lectoescritura debido a que la transmisión transgeneracional de conocimientos se realiza con base a la memoria, la práctica, el ejemplo, y no a través de la palabra escrita.

“Se decidió intentar la difusión de la lectoescritura a través de materiales donde la imagen gráfica juega un papel muy importante que tiene una naturaleza semántica, es decir, la misma imagen significa y colabora a que el usuario entienda lo que ocurre”.

Towi ra’íchali tibúame (“El niño que salvó las palabras”) aborda el relato de un niño tarahumara que adquiere conciencia sobre la importancia de la preservación del idioma indígena y su tradición oral, y se convierte en un defensor de leyendas, tradiciones y mitos.

Riwinána (“Cuesta arriba”) narra la historia de Prudencio Ramos, conocido por la militancia de la defensa del bosque y notable detentador de la tradición oral tarahumara, mientras que “Bokíachi al’li sewa” (“La cascada y la flor”), cuenta la vida de una pareja desde el momento en que se conocen de niños hasta su reencuentro final, varios años después.

Enrique Servín detalló que las publicaciones van dirigidas al público juvenil, que son quienes tienen más conocimiento del alfabeto, con la intención de que pasen del dominio de la lectoescritura en castellano, al dominio de la lectoescritura en lengua indígena.

“Los chicos en las escuelas tarahumaras a veces manejan muy bien la lectoescritura, pero en castellano y cuando uno les presenta textos en tarahumara se ponen a deletrear porque no han tenido la oportunidad de generar una memoria gráfica con la cual el cerebro reconoce grupos visuales”.
La distribución se hará de manera gratuita sobre demanda, a través de las instancias estatales vinculadas con las comunidades tarahumaras y el sistema escolar.

El coordinador del Programa Institucional de Atención a las Lenguas y Literaturas Indígenas de la Secretaría de Cultura, consideró que actualmente la lengua tarahumara se encuentra amenazada en diversas regiones del estado.

“La lengua es hablada por alrededor de 90 mil a 100 mil personas. Esto no significa que sea un idioma vigoroso desde el punto de vista sociocultural. Es un idioma que se ha debilitado en las últimas décadas por las políticas educativas que han sufrido las comunidades indígenas”.

Agregó que es importante hacer un llamado de conciencia para entender que somos las últimas generaciones que van a poder revertir este proceso.

“Tenemos la obligación ética de proporcionar una alternativa de educación monolingüe en lenguas comunitarias donde esto sea posible, deseable, y en las cuales se enseñe el castellano como una lengua auxiliar, pero que la lengua de trabajo escolar sea la lengua indígena. La educación indígena tiene que estar al servicio de las comunidades”.