A dos semanas de los atentados en París, la capital italiana vive en un clima de psicosis, con el desplome de la asistencia del público a restaurantes y centros nocturnos, además del despliegue de cientos de agentes de las fuerzas del orden en las calles.

En particular, según las encuestas, los romanos están preocupados por el Jubileo de la Misericordia, que el Papa Francisco inaugurará el próximo 8 de diciembre y para el que se esperan miles de peregrinos durante sus casi 12 meses de duración.

El 83 por ciento de los habitantes considera que la ciudad no está preparada bajo el perfil de la seguridad para ese evento y teme atentados, de acuerdo con un sondeo presentado el 24 de noviembre por la organización “Defendamos a Italia del terrorismo”.

Basado en una muestra de tres mil personas residentes en Roma, el sondeo dijo que el 66 por ciento de los ciudadanos desconfía de los inmigrantes y el 52 por ciento cree que los terroristas islámicos representan una amenaza real para la ciudad.

La sensación de inseguridad fue reforzada por la advertencia de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) de Estados Unidos del pasado 18 de noviembre, en el sentido de que Roma y Milán podrían ser objeto de atentados.

Según esa alerta, confirmada por el ministro de Exteriores, Paolo Gentiloni, eventuales ataques del fundamentalismo islámico tendrían como objetivos la basílica de San Pedro en Roma y el Duomo y el teatro La Scala en Milán.

Asimismo, la embajada estadunidense ha lanzado repetidas alertas a sus ciudadanos en el país europeo sobre posibles atentados, mientras cotidianamente se registran falsas alarmas de bombas en el servicio de transporte público, estaciones de trenes o en sedes institucionales.

Frente a ese escenario, el lunes pasado entró en operación el plan extraordinario de seguridad de la capital italiana de cara al Jubileo, con el despliegue de dos mil agentes de las fuerzas del orden.

El prefecto (responsable de la seguridad) de Roma, Franco Gabrielli aseguró que las medidas de vigilancia serán más “apremiantes” que las aplicadas inmediatamente después de los atentados de París, pero sin que ello vaya a limitar la libertad o los derechos de los ciudadanos.

También dijo que ninguna señal es subestimada y que los agentes intervienen ante cualquier alarma, a pesar de que hasta ahora todas han sido falsas.

“Puede que haya 100 falsas alarmas, pero la 101 podría ser verdadera y no pudiendo saberlo con anticipación debo pedir la policía que verifique todo. Nada es subestimado y ello es la primera garantía para los ciudadanos”, explicó.

Según Gabrielli, para vigilar “el Jubileo en tiempos del ISIS (Estado Islámico para Irak y Levante)” se han desplegado más de dos mil agentes que vigilarán no solamente unos mil objetivos considerados bajo riesgo, sino también los medios de transporte público.

Los lugares bajo observación especial son la plaza de San Pedro, el aeropuerto Leonardo da Vinci y los principales monumentos de la ciudad, como el Coliseo, el Panteón o la Fontana di Trevi, además de las zonas donde se concentra la vida nocturna o el estadio Olímpico.

Asimismo, a partir del 8 de diciembre y durante toda la duración del Jubileo el espacio aéreo de la ciudad permanecerá cerrado y entrará en funciones un dispositivo contra drones o vehículos aéreos sin piloto, con la posibilidad de que puedan ser derribadas aeronaves sospechosas.

Las medidas extraordinarias, sin embargo, no han dado confianza a la población, pues según datos de la Confederación de Comerciantes de Roma, en las última dos semanas ha caído en 50 por ciento la asistencia a los restaurantes y locales nocturnos del centro y 25 por ciento a los de otras zonas.

Igualmente se ha desplomado en 20 por ciento la asistencia a los cines y han aumentado las cancelaciones de reservaciones de hoteles.

“La gente tiene miedo, si esta situación de guerra continúa, nos esperamos un incremento de las cancelaciones hoteleras incluso para el Jubileo”, reconoció Roberto Necci, presidente de la Asociación de Directores de Hoteles.

Notimex