Por: Redacción/

Uno de cada dos adultos en el mundo ignora que tiene diabetes, y la cifra de pacientes se eleva a 424 millones en el orbe. “Esto significa que 212 millones viven con la enfermedad sin saberlo, y se enteran cuando hay síntomas avanzados irreversibles”, expuso en la UNAM Katy Alejandra Sánchez Pozos, especialista del Hospital Juárez de México.

En este 2018 hay 10 millones de diabéticos adultos más que en 2015, y 34 millones más que hace tres años están en riesgo de desarrollar la enfermedad. Además, dos terceras partes de los adultos con diabetes son parte de la población económicamente activa, dijo en el auditorio B de la Facultad de Química (FQ).

Esta pandemia, alertó, está alcanzando a los niños: hace décadas padecían en su mayoría diabetes tipo 1 (o infantil), y en la actualidad aumenta la tasa de infantes y jóvenes con diabetes tipo 2, antes casi exclusiva de la madurez. “Uno de cada seis nacimientos es afectado por hiperglicemina (cantidad excesiva de glucosa en la sangre) en el embarazo”.

La diabetes es un desorden metabólico caracterizado por hiperglicemia crónica, producto de defectos en la secreción de insulina o inacción de ésta.

La de tipo 2, que más afecta a la población mundial, es una enfermedad compleja en la que participan al menos tres tipos de genes, así como el medio ambiente individual y común.

Factores de riesgo y síntomas

Entre los factores de riesgo no modificables están la historia familiar, antecedentes de diabetes gestacional, la etnia u origen y ser mayor a 45 años. Y entre los modificables se encuentran la inactividad física, la presión sanguínea alta, el colesterol alto y el peso corporal elevado.

Algunos síntomas que pueden alertar son: infecciones frecuentes, heridas de curación lenta, visión borrosa, falta de interés y concentración, aumento de hambre, sensación de hormigueo en manos y pies, sed excesiva, falta de energía, pérdida de peso, necesidad de orinar con frecuencia y vómitos o dolor de estómago.

“El problema del diagnóstico es que la gente no acude al médico porque no le duele nada, hasta que tiene complicaciones. La medición de glucosa en ayuno es un indicador, pero no lo es todo”, advirtió. Sánchez.

Actualmente, para retrasar el desarrollo de la diabetes se toman ciertas medidas preventivas. “Si hay historia familiar de diabetes hay que hacer un monitoreo de glucosa y realizar actividad física”.

Si ya se vive con la enfermedad, hay medidas como la cirugía bariátrica, que ayuda a la disminución de glucosa en sangre sin medicamentos, y también se prueba el páncreas artificial, un dispositivo que dispensa insulina, concluyó.