Por: María Manuela de la Rosa A./

Miles de años de evolución, millones de experiencias acumuladas, la Era de Hielo, El Diluvio, las sequías que se llevaron civilizaciones enteras como la maya; los incendios, como sucedió a Troya; la erupción de volcanes, como es el caso de Pompeya; o terremotos, que acabaron con Petra, en la actual Jordania, inundaciones, que siguen sucediendo, incendios, erupciones, tornados, pandemias, que se llevan ciudades enteras, junto a millones de habitantes. La tierra ha quedado desolada a lo largo de su historia, surgiendo la vida lentamente. Lo sabemos, pero preferimos asumir que somos invulnerables, que el hombre domina la Naturaleza, que los miles de años de evolución y conocimientos acumulados que nos han dado importantes avances tecnológicos nos hacen poderosos.

Pero no es así, seguimos siendo tanto o más frágiles que hace 5 mil años; estamos a merced de la Madre Naturaleza, somos débiles y fácilmente vulnerables, a grandes y pequeños enemigos, ante un impresionante oso o un microscópico, invisible y letal virus. Lo estamos padeciendo ahora mismo. Ya han sucumbido casi nueve millones de seres humanos. Nos jactamos de nuestra avanzada ciencia, pero la medicina no ha podido salvar a millones de personas y siguen muriendo día a día, sin que hasta ahora pueda decirse que hay un antídoto contra el virus, contra el covit-19 y todos los demás, en un descuido, cualquiera de ellos podría ser el autor de la destrucción de nuestra actual civilización y puede que no quede nadie para contarlo.

Parece una sentencia fatalista, pero veamos las cifras, el hecho es que no se ha podido contener la pandemia y las decisiones, ya no digamos “científicamente razonadas”, sino al menos de sentido común, que deberían venir de cada uno de los jefes de Estado y/o de gobierno, no se vislumbran y la crisis se hace cada vez más compleja, porque vivimos en un mundo globalizado, interdependiente, en el que la concertación urge.

No obstante, cada nación se guía por su propia agenda, no la del interés público, sino político, de la lucha de poder, perdiendo tiempo valioso en las confrontaciones políticas, en las campañas para las elecciones, en las declaraciones vacías que sólo hablan de números, sin darle el verdadero sentido a la vida, cuando en realidad son responsables de sus ciudadanos. Vemos así a Estados Unidos, a España, Francia, etc..

Los verdaderos combatientes, los que están en el frente, que son todos los médicos, enfermeras y demás profesionales del sector salud, que día y noche trabajan combatiendo sin cuartel al cruel enemigo para salvar vidas, no piden aumentos, ni pago por horas extra; piden, suplican los medios indispensables para trabajar, equipo, insumos, protectores…. Los mínimos apoyos para atender a sus pacientes. Pero claman en el desierto y en lugar de ser escuchados, son reprimidos y hasta arrestados.

Se protege a los vándalos que destruyen  comercios y pintarrajean paredes, que atacan a policías y si éstos tratan de detenerlos, los que son arrestados son los policías, porque los delincuentes gozan de total inmunidad. ¿qué está pasando? ¿qué lógica perversa se aplica ahora? La gente de bien, los encargados del orden público reprimidos sin razón; en tanto que los delincuentes gozan de toda la protección para seguir cometiendo delitos. Y pasa en Francia igual que en México.

No puedo creer, por elemental sensatez, lo que un iniciado me dijo: que hay un proyecto del grupo que domina el mundo para  reducir la población en un elevado porcentaje, para luego crear un nuevo orden mundial. No lo acepto y no quiero dar crédito a ello, pero lamentablemente lo que está ocurriendo alrededor del planeta pareciera darle la razón. No sólo por humanidad y el deber ético que debemos tener todos los habitantes de este mundo para proteger la vida humana, sino también por el valor y el potencial que nos ofrece el bono demográfico, porque cada uno de los que habitamos aquí tenemos algo que aportar a nuestro entorno, mucho o poco. Lo importante es generar las condiciones para que esto suceda; y no son mas que el respeto al prójimo, aquilatando su verdadero ser y posibilidades infinitas, que nos llevarían a un enriquecimiento generalizado. Ahí está China, con miles de personas que contribuyen cada día a su nación, a quienes sólo faltaría la equidad, sin duda difícil, pero importantísima condición de justicia.

Y aquí estamos ante una prueba de vida, tal vez crucial para el mundo, el enfrentar en conjunto la pandemia. Se tienen todas las posibilidades técnicas para una estrecha comunicación, no hacen falta las vanas parafernalias de reuniones de jefes de Estado presenciales, que llevan tiempo, interrumpen agendas internas y cuestan millones. Ahí están los medios electrónicos, accesibles y que permiten comunicaciones en vivio simultáneas, que evitan cargar agendas de trabajo y serían una herramienta muy practica. ¿Falta de iniciativa, capacidad o voluntad?

Y si bien no hay todavía una cura efectiva contra el covid-19, sí es posible dar atención preventiva, hacer pruebas, determinar con exactitud la poblacion contagiada, dar atención y terapia a los enfermos. Los países con más casos son países ricos, vemos a Estados Unidos, Rusia, Gran Bretaña, Italia, Alemania, México, Francia..

Estados Unidos, el que registra más contagios, tiene un ingreso per cápita de  $67,426 dólares, con un producto interno bruto de $22,321 billones de dólares, siendo el segundo país  más rico del mundo;

Francia, que es el país con mayor letalidad por la pandemia, tiene un ingreso per cápita de $47,223 millones de dólares y registra un producto interno bruto de  3,061 billones de dólares, siendo el 10º país más rico del mundo;

Reino Unido, que ocupa el 2º lugar en mortalidad por el covid-19, tiene un ingreso per cápita de $47,068 dólares y un producto interno bruto de $3,222 billones de dólares, siendo el 9º  país más rico del mundo.

México, que tiene un ingreso per cápita de $21,362 dólares y un producto interno bruto de $2,715 billones de dólares, ocupando el 11º lugar de los países más ricos del mundo. Pero que además en estos 18 meses, el actual gobierno ha pedido 5 créditos al Banco Mundial, que suman $2,130 millones de dólares  ($47,925 millones de pesos). Se desconoce en qué se ha empleado este dinero; pero si éste fuera repartido entre todos y cada uno de los casi 127 millones de mexicanos, (hombres, mujeres y niños), a cada uno le tocarían $377,362,204 (trescientos setenta y siete millones, trescientos sesenta y dos mil doscientos cuatro pesos). Así que indiscutiblemente México es un país rico y lo sería con mexicanos millonarios.

¿Ninguno de estos países tiene para un buen servicio de salud? Obviamente que sí. El problema no es el dinero, las prioridades son otras. Los ciudadanos valen cuando tienen que votar; después, se vuelven sólo números de la estadística, como podemos ver aquí los países con más contagios. Y ya entró a la lista Sudáfrica, que tiene el menor índice de resiliencia, seguramente por tener un muy pobre sistema de salud. Al contrario que Qatar, con el menor nivel de letalidad. ¿Querer es poder?

Veamos las últimas cifras: