• El Consejero Presidente del INE recalcó que la polarización entre los partidos políticos genera posturas que pretenden que éstos “se asuman, actúen como dueños de verdades absolutas”.

Por: Redacción/

El discurso de denostación contra los partidos políticos está penetrando, haciendo mella y echando raíces entre nuestras sociedades, sin embargo, “hasta el día de hoy es impensable una democracia sin partidos políticos”, sostuvo el Consejero Presidente del Instituto Nacional Electoral (INE), Lorenzo Córdova Vianello.

Al participar en el Ciclo de Conferencias: Asociacionismo en la Ciencia Política y Violencia en el País: criminal, género y política, en el marco del X Aniversario de la Asociación Mexicana de Ciencias Políticas, enfatizó que “no hay una sola experiencia democrática en la historia del mundo en donde los partidos no hayan jugado un rol determinante”.

El Consejero Presidente del INE criticó que “hay quienes una y otra vez plantean la desaparición del financiamiento público y la eliminación de los escaños de Representación Proporcional o bien de quienes, recientemente, pretenden circunscribir las actividades de los partidos exclusivamente a las tareas de competencia electoral, como si la participación ciudadana en democracia pudiera reducirse solamente a los ciclos y a los periodos electorales”.

“Al disminuir la capacidad de los partidos para realizar el trabajo político fuera de los periodos electorales, lo que se está provocando tiene dos implicaciones. La primera, es que se condena a estos institutos políticos a un debilitamiento como entidades gestoras de las demandas sociales y espacios de canalización de la acción política colectiva”.

La segunda implicación, precisó, “favorece a la creación de condiciones para que liderazgos carismáticos suplanten las funciones de representatividad y para que esos liderazgos, eventualmente, sean los únicos que tengan capacidad para realizar las funciones públicas”.

“La disminución y el debilitamiento de los partidos no puede sino, invariablemente, producir un fortalecimiento y un peso mayor de ese fenómeno que inevitablemente erosiona el funcionamiento de las democracias: la personalización de la política”, insistió.

Partidos políticos sirven para articular consensos

Por definición, explicó Córdova, “los partidos políticos son organizaciones creadas justo para articular consensos, facilitar que la sociedad participe en la toma de decisiones políticas y para darle cauce al carácter representativo de la democracia”. En este sentido, “son figuras propias del elemento definitorio de las democracias modernas que es el asociacionismo”.

“Los partidos políticos son sujetos de derecho y organizaciones articuladoras de derechos individuales a través del consenso, en tanto sólo se pueden conformar como consecuencia de la empatía, de la coincidencia política y programática de un grupo de ciudadanas y ciudadanos, a partir del ejercicio de su derecho constitucional para organizarse y participar en la política e integrar, eventualmente, los órganos de representación del Estado a través de la participación en las elecciones”, añadió.

Polarización genera posturas antidemocráticas

El Consejero Presidente del INE recalcó que la polarización entre los partidos políticos genera posturas que pretenden que éstos “se asuman, actúen como dueños de verdades absolutas, haciendo a un lado la esencia de lo que es un partido o más bien significa un sistema de partidos, un conjunto de entidades que tienen, cada una de ellas, una visión de parte y no del todo y menos aún el monopolio de una verdad única y válida”.

Una de las formas en que los partidos podrían salir de este círculo vicioso de la descalificación y el enfrentamiento, consideró, “es superponiéndose al discurso polarizador y a las posturas irreductibles para poder avanzar hacia la inclusión de la diversidad y el procesamiento de las demandas de la sociedad que, por definición, es diversa y plural”.

“Y, paralelamente, atemperar la importancia de los distintos o de los propios intereses bajo la lógica, insisto, de una tolerancia democrática, no hacerlo, asumir el juego del todo o nada, tarde o temprano acabará por erosionar la lógica misma del funcionamiento de la democracia”, concluyó.