Por: Redacción/

La enseñanza de la filosofía con una visión crítica y no doctrinaria a partir de la educación básica contribuirá a formar estudiantes con mejor desempeño en matemáticas y otras ramas de la ciencia, además de generar una conciencia democrática en la sociedad, sostuvo el maestro Gabriel Vargas Lozano, profesor de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

En torno a la reciente inclusión de la enseñanza de esa disciplina y las humanidades en el Artículo Tercero de la Constitución Política de México, el profesor del Departamento de Filosofía de la Unidad Iztapalapa afirmó en entrevista que la impartición de la filosofía debe desarrollarse en todos los niveles pedagógicos y también fuera de las instituciones académicas, pero en cada caso de manera especial.

En la primaria –con filosofía para niños– no se trata de impartir la materia en el sentido clásico de aprender quién fue Immanuel Kant y conocer su obra, sino que a través del diálogo, la investigación, lecturas, juegos y videos, entre otras estrategias, se logre que el menor transforme lo que le afecta emocionalmente en algo racional.

Para ello se requiere una metodología especial fundada por Mathew Lipman en Estados Unidos y que ha desarrollado Michel Tozzi en Francia, lo que requiere preparar profesionalmente a los docentes mediante la incorporación de la materia en las escuelas normales y las facultades de Filosofía y Letras.

“Esa metodología ha sido probada en Gran Bretaña y Estados Unidos con muy buenos resultados, pues se trata de una clase donde los niños comentan problemáticas cotidianas de sus vidas: acoso, discriminación, relación con los padres, amor, muerte y vida”, entre otras.

El también miembro del comité directivo de la Federación Internacional de sociedades de filosofía (FISP) recordó que la eliminación de la filosofía de la educación media superior, hace dos sexenios, generó un movimiento académico organizado por el Observatorio Filosófico de México (OFM) que logró rescatar las materias afines y la creación del área de humanidades.

En ese contexto, a convocatoria de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación la Ciencia y la Cultura (UNESCO), el centro de Documentación en Filosofía Latinoamericana e Ibérica de la UAM Iztapalapa, bajo la coordinación del doctor Vargas Lozano, coeditó en 2011 la versión en español del libro La filosofía, una escuela de libertad. Enseñanza de la filosofía y aprendizaje del filosofar: la situación actual y las perspectivas para el futuro, que aborda las corrientes y escuelas que se imparten en el mundo y “que debiera ser de consulta obligada, ya que postula la importancia de generar una cultura filosófica en la sociedad mexicana”. www.cefilibe.org

El primer capítulo aborda la metodología y las razones de impartir filosofía a los pequeños, que debe estar apoyada de juegos, lecturas breves, diálogos, investigaciones y videos para que el niño tenga más conciencia del lugar donde vive y de cómo vive para buscar soluciones pacíficas e imaginativas.

“A nadie escapa el ambiente negativo y el grado de violencia existente en nuestro país a causa del narcotráfico. Existe una enorme distorsión de valores y por ello urge una educación filosófica (ética, por ejemplo) que contribuya a que los niños y los jóvenes conformen adecuadamente sus mentalidades”.

El segundo capítulo plantea la idea de nuevas prácticas adecuadas en la docencia de la materia. “No tiene sentido memorizar autores y sus obras; por el contrario, necesitamos una revolución pedagógica en la educación y la manera de impartir la filosofía”.

Fuera y dentro del sistema educativo en Italia, España, Inglaterra y Francia, entre otros, se han creado organismo que enarbolan nuevas prácticas filosóficas. Se han organizado “cafés filosóficos”, talleres, seminarios, asesorías, diálogos filosóficos en hospitales, fábricas e incluso cárceles, en los que se analizan colectivamente y bajo una metodología especial problemas en común: inmigración; relaciones entre los géneros; qué hacer ante el cambio climático; desigualdad y violencia.

“En México necesitamos reflexionar públicamente sobre temas actuales, crear lugares de debate público para hablar de asuntos trascendentales para construir ciudadanía, para debatir la automatización y sus consecuencias, la corrupción, la relación entre ética y política, el aborto, la muerte asistida”.

El tercer capítulo aborda la necesidad de incluir la disciplina en las carreras universitarias que abordan problemas filosóficos como bioquímica, biotecnología, biología y ética, arquitectura y estética. “Hace tiempo se decía que las carreras debían ser autónomas: el economista no se veía con el historiador ni con el filósofo, lo cual es un error”.

“El economista no sólo debe saber sobre economía sino también de filosofía, ética, filosofía política. Los economistas Adam Smith y Carlos Marx también fueron filósofos, lo que significa que la materia no está fuera del desarrollo de las disciplinas científicas. No se puede enseñar una filosofía divorciada de las ciencias”, concluyó Vargas Lozano.