• La insinuación de que no hay ministros en la Suprema Corte con la capacidad, honorabilidad y disposición para instrumentar la reforma al Poder Judicial que no sea Arturo Zaldívar, es una ofensa al Poder Judicial.

Por: Israel Mendoza @imendozape /

Los ministros Margarita Ríos Farjat, Yasmín Esquivel Mossa y Juan Luis González Alcántara tienen clara la línea de la cuatroté respecto a la ampliación de dos años de mandato del ministro Arturo Zaldívar. Van a evitar a toda luz ser señalados como corruptos si votan en sentido contrario a lo insinuado por el presidente Andrés Manuel López Obrador. Aunque con ello, sean desleales a la Constitución.

Mientras en la Cámara de Diputados, Morena y sus aliados no le movieron ni una coma a la minuta del Senado, y con ello se comienza poner en riesgo la autonomía de la Corte y la sana distancia de los poderes de la nación. Por llevar a cabo un voto a favor de un proyecto político.

La insinuación de que no hay ministros en la Suprema Corte con la capacidad, honorabilidad y disposición para instrumentar la reforma al Poder Judicial que no sea Arturo Zaldívar, es una ofensa al Poder Judicial y un pretexto para tener un poder aliado ante el proyecto transexenal impulsado por la cuatroté.

El presidente le tiene, hasta el momento, mucha confianza a Zaldívar en el discurso, pero lo que se rompe es la división de poderes y parece que quiere que le acompañe a lo largo de toda su gestión, no como Presidente de uno de los tres poderes de la Unión, no para que instrumente la reforma en el seno de la propia SCJN, sino como un Ministro al servicio de los intereses de la 4T. Junto con él, tener a los otros tres ministros encaminados a un mismo objetivo como integrantes de un proyecto político.

Y es que el silencio y la tibieza del ministro Arturo Zaldívar es lo que pone a la clase política en tensión máxima. Mientras se espera una respuesta, el ministro presidente rebasa a los tomadores de decisión con argucias jurídicas. Ni entra al debate político ni muestra su capacidad como voz autorizada para hacer el que el artículo transitorio es una maniobra política más que como una plataforma para la reforma al poder judicial.

De acuerdo con un texto publicado recientemente señala: “si el orden constitucional ha sido subvertido, tenemos un tribunal constitucional que desde hace un cuarto de siglo ha contribuido de manera decisiva a la construcción de nuestra institucionalidad”.

Mientras la respuesta contundente no se da por parte de Arturo Zaldívar. Por el otro, Margarita Ríos-Farjat, exfuncionaria del Gobierno de López Obrador, Jazmín Esquivel Mossa, esposa del contratista más cercano al presidente y Juan Luis Alcántara, quien fue propuesto en primera opción para la Fiscalía General de la República, van en sentido institucional a los tiempos políticos exigidos por el partido en el poder.

Ellos son una pieza clave para este momento en el que se pone en duda la independencia del poder judicial. En sus manos está el avanzar en el reforzamiento de la separación de poderes o más bien mantener disciplina a un proyecto político o tener lealtad a la Constitución.