Por: Redacción 

Las actitudes hostiles contra inmigrantes provenientes de Oriente Medio practicantes del islam han aumentado en Europa en correlación con atentados terroristas atribuidos al autodenominado Estado Islámico u otras agrupaciones del denominado extremismo violento, concluye el análisis “Claves para entender el origen y la situación actual de la islamofobia en Europa”, publicado por el Centro de Estudios Internacionales Gilberto Bosques del Senado de la República.

El documento señala que si bien la presencia de comunidades musulmanas no alcanza ni siquiera 10 por ciento de la población total en los países miembros de la Unión Europea, el contexto de desaceleración en el crecimiento económico, la desilusión con el establishment político tradicional e incluso la crisis migratoria, ha terminado por movilizar a grandes grupos de la población alrededor de agendas islamófobas con efectos importantes en términos de las dinámicas de recepción de refugiados.

“El número de solicitudes de refugio dentro de la Unión Europea aumentó en 123 por ciento entre 2014 y 2015 siendo Finlandia el país que experimentó el mayor incremento de hasta 822 por ciento, seguido de Hungría con 323 por ciento y Austria con 233 por ciento”, señala el documento.

Aunado a ello se demuestra que el compromiso con la recepción de refugiados no ha sido la misma. Alemania absorbió 35 por ciento, Hungría 13.9, Suecia 12.4 por ciento y Austria e Italia 8.8 y 6.6 por ciento respectivamente.

El Centro de Estudios Internacionales Gilberto Bosques advierte que Francia, el país con la mayor población de origen magrebí y de Medio Oriente que profesa la religión musulmana, recibió solamente al 5.6 por ciento de los solicitantes de refugio.

De acuerdo con la información compilada por el Centro, los ataques terroristas atribuidos o reivindicados por militantes o partidarios de organizaciones como el autodenominado Estado Islámico u otras semejantes desde el 11 de marzo de 2014 en Europa rebasan ya las 500 víctimas mortales y son el origen de nuevas políticas de emergencia algunos de cuyos elementos centrales corren el riesgo de radicalizar aún más a grupos proclives a ser reclutados por ellas o bien actuar como “lobos solitarios”.