• Aun cuando no prosperó la idea de limitar la explotación y el uso de los recursos es importante dar cuenta de la continuidad de modelos extractivos de petróleo, litio, minerales, tierras raras y metales.

Por: Redacción/

La sustentabilidad y la transición energética está basada en el dominio sobre países periféricos convertidos en “depósito de agentes externos”, en un escenario en el que naciones y ciudades acaparan los bienes naturales de América Latina, señaló la doctora Aleida Azamar Alonso, coordinadora de la Maestría en Sociedades Sustentables de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

Aun cuando no prosperó la idea de limitar la explotación y el uso de los recursos es importante dar cuenta de la continuidad de modelos extractivos de petróleo, litio, minerales, tierras raras y metales por Estados Unidos, China y naciones europeas que los consideran sustentables, sostuvo en la Mesa virtual Los retos del medio ambiente en las megalópolis, dentro de las actividades del Librofest Metropolitano 2020.

El tránsito hacia un esquema fincado en energías renovables con plena competitividad y crecimiento económico no ha sido posible, debido a conflictos e intereses que imperan en el mundo, entre otros la intención de Estados Unidos potenciar la industria de fracking y la minería de carbón.

Washington es líder extractor de petróleo, algo impensable hace dos décadas, cuando eso correspondía sólo Estados árabes y Venezuela, pero que ha significado un costo económico inmenso, pues el sector extractivo está considerado como un bono basura por los daños socioambientales y porque rebasó los 300 mil millones de dólares por accidentes y daños territoriales en la década pasada.

La académica del Departamento de Producción Económica de la Unidad Xochimilco aseveró que Europa apuesta a una política que aprovecha los beneficios naturales –océanos y espacios amplios– para desarrollar parques eólicos y plantas solares, que requieren minerales que sustrae y comercializa sobre todo en Asia y África.

China se ha orientado hacia sectores energéticos que serían alternativos y piezas clave para el futuro, ya que ejercerían presión financiera en Argentina, por ejemplo, donde impulsa granjas de cerdo; en otras naciones periféricas desarrolla proyectos, explicó en la mesa moderada por la doctora Rosa María Luna Sánchez, académica del Departamento de Energía de la Unidad Azcapotzalco.

El concepto de sustentabilidad es ambigüo, porque “vivimos en un sistema económico global cuya principal preocupación es la reproducción del capital, en vez de la articulación de esfuerzos colectivos para paliar el hambre y la falta de acceso a servicios básicos para más de tres mil millones de personas”, aseveró Azamar Alonso.

El doctor Rubén Sahagún Angulo, profesor del Departamento de Investigación y Conocimiento, señaló que la Unidad Azcapotzalco trabaja en un plan piloto de Mapa de Movilidad para la reorganización de la Ciudad de México que arrojará cifras preliminares sobre el impacto del dióxido de carbono (CO2) en la Universidad, lo que se replicará en cada Unidad y en empresas con el fin de reconocer los problemas particulares de los centros laborales y educativos.

En la capital, con 8.8 millones de personas, circulan 2.3 millones de vehículos que emiten CO2, además de que mil 500 alumnos de la Institución generan 879 mil 397 kilogramos de ese elemento al mes, sólo al transportarse ida y vuelta a la sede académica, lo que requeriría plantar dos mil 325 árboles para compensar el impacto.

Los jóvenes recorren siete millones 520 mil 689 kilómetros mensuales, equivalentes a dar 876 vueltas a la Tierra, en lo cual invierten 501 mil 379 horas en el mismo periodo.

El doctor Carlos Galindo Leal, director general de Comunicación de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), dijo que en la capital mexicana “destruimos hábitat; introducimos animales exóticos invasores; contaminamos agua, suelo, aire, silencio y oscuridad; sobreexplotamos especies y calentamos el planeta”, lo que ha llevado a la pérdida de ecosistemas acuáticos, matorrales, pastizales y bosques por el manejo de patrones de vida equivocados.