• La diputada dijo que, durante su participación en el encuentro sostuvo que entre 2008 y 2018 el número de personas en situación de pobreza se incrementó en 2.9 millones, al pasar de 49.5 a 52.4.

Por: Redacción/

La diputada Frida Esparza Márquez (PRD) afirmó que en estos dos años de la actual administración federal “se conformó un régimen profundamente clientelar que lucra con las necesidades de quienes menos tienen”.

Lo anterior, durante la reunión plenaria de su grupo parlamentario, previo al inicio del segundo período ordinario de sesiones, del tercer año de la LXIV Legislatura.

Por medio de un comunicado, la diputada dijo que, durante su participación en el encuentro sostuvo que entre 2008 y 2018 el número de personas en situación de pobreza se incrementó en 2.9 millones, al pasar de 49.5 a 52.4. No obstante, el número de personas en pobreza extrema disminuyó de 12.3 a 9.3 millones de personas.

“El problema de la pobreza es más agudo en el sureste del país y entre la población de los pueblos indígenas, de adultos mayores, de niñas, niños, adolescentes y personas con discapacidad.

“Debemos señalar que todos estos números se verán trastocados como resultado de una pésima implementación de políticas de atención al empleo, promoción a la inversión privada y de la suspensión de la inversión pública, de lo que hemos sido testigos en estos dos últimos años, y particularmente se verán agravados por el distanciamiento social y el confinamiento”, alertó.

En el último día de la plenaria de los grupos parlamentarios del PRD en las cámaras de Diputados y de Senadores, participaron Ricardo Becerra Laguna, del Instituto de Estudios para la Transición Democrática; Rogelio Gómez Hermosillo, coordinador de Acción Ciudadana Frente a la Pobreza; José Nabor Cruz Marcelo, secretario ejecutivo de Coneval; y María Amparo Casar, presidenta de Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad.

En su intervención, Ricardo Becerra sostuvo que cada día más trabajadores ganan un salario mínimo y que tan sólo en 2020, 7.1 millones de trabajadores tenían este sueldo. Dijo que el número de trabajadores que cobra el salario mínimo se duplicó en tan sólo cuatro años. Dijo que según datos del INEGI y de la Conasami, el 61% de la población trabajadora en el país merodea su existencia muy cerca de la pobreza extrema.

Sostuvo que el aumento del salario mínimo que se ha registrado es un hecho de justicia social, sin embargo, consideró que la política de recuperación salarial se debe convertir en una política de Estado.

En tal sentido, hizo una serie de propuestas a los grupos parlamentario del PRD, como expresión de la izquierda, para impulsar en el Congreso de la Unión una verdadera política de recuperación salarial.

Por su parte, Rogelio Gómez Hermosillo, consideró que México no es un país pobre, pero mucha de su población carece de lo más esencial para vivir puesto que 78% presenta carencias de ingresos sociales, 58% enfrenta carencias de seguridad social, y la mitad de la misma padece carencias para adquirir la canasta básica. Y puntualizó que esto afecta mucho más a la población indígena, a jóvenes y a las zonas rurales.

Agregó que una de las causas de la pobreza en México es la que se genera desde el mundo del trabajo, por lo que destacó “el absurdo, el escándalo y la contradicción de trabajar y de todos modos vivir en pobreza. En México, se puede trabajar y ser pobre”.

En su oportunidad, José Nabor Cruz Marcelo, expuso cifras del CONEVAL que ratifican la pobreza laboral expuesta por los ponentes previos.

Finalmente, María Amparo Casar, opinó que se comete un error cuando se pretende comparar al conjunto de los programas sociales de este gobierno con una política social. Destacó que entre las debilidades de los programas sociales es que parten un diagnóstico que tiene un sustento dudoso, están basados más en ocurrencias y es imposible evaluarlos.

En opinión de la ponente, el asistencialismo, entendido como la actitud política orientada a resolver problemas sociales a partir de la asistencia externa, nunca ha sacado a un país de la pobreza. Los programas sociales, dijo, “sirven para crear una base de apoyo a los gobernantes que los adoptan y que se llaman clientelas”.

En este sentido, afirmó, en este gobierno, “estamos frente al proyecto de legitimación y permanencia en el poder más ambicioso que hayamos conocido en los ya 30 años de democracia. Tenemos el diseño de un verdadero tecnócrata electoral”.