Por: Redacción/

Aunque muchos defienden las ‘bondades’ del fracking o fracturación hidráulica, “esta técnica contamina las aguas subterráneas, libera a la atmósfera gases de efecto invernadero como el metano, induce la actividad sísmica y consume grandes cantidades de agua que no se pueden volver a utilizar, alertó Alejandro Bezanilla Morlot, académico del Centro de Ciencias de la Atmósfera (CCA) de la UNAM.

Esta técnica en particular extrae el gas de esquisto, un tipo de hidrocarburo no convencional atrapado en capas de roca en el subsuelo. Como no tiene un reservorio como ocurre con el petróleo, para extraerlo es necesario fracturar la roca, explicó.

Además de las emisiones de metano, que no se están midiendo, Bezanilla resaltó que otros efectos negativos son que genera contaminación acústica cerca de los sitios de extracción y promueve el uso de gas natural en lugar de fuentes renovables de energía.

Entre los aditivos químicos que se utilizan en esta técnica, prosiguió, hay 750 tipos diferentes de productos químicos. Además, “la fracturación de un solo pozo requiere entre nueve y 29 millones de litros de agua”, detalló.

Respecto a la sismicidad inducida, ejemplificó que en 2011 hubo varios temblores en Ohio de magnitud 4.0, así como sismos de magnitud 3.0 en Alabama y Montana.

En el auditorio Julián Adem del CCA, el universitario refirió que en Estados Unidos, país que más impulsa esta técnica, la industria del fracking está exenta del cumplimiento de las diferentes leyes federales sobre medio ambiente desde la aprobación de la “Energy Policy Act”, en 2005, promovida por el entonces presidente George W. Bush.

En algunas naciones europeas como Francia está prohibida, en otras como Inglaterra está detenida, y en México, aunque el tema no se ha discutido, ya hay 924 pozos perforados. “Para entender el problema correctamente deberían realizarse más mediciones”, consideró.

Metano en aumento

Desde fines de la década de 1990 y hasta 2007 las emisiones globales de metano se mantuvieron sin crecer, “pero desde 2008 han aumentado, lo que ha avivado el interés de identificar las causas de la tendencia global de este gas.

Con el fracking, expuso Bezanilla Morlot, además de la emisión directa de metano, hay fugas al fracturar la roca, las cuales contaminan el agua de forma irreversible.

“Los camiones que transportan el agua contaminada hacia las plantas de tratamiento, y los que transportan el gas y petróleo extraídos, también generan emisiones, así como los taladros que se utilizan para bombear”.

Para el fracking se hace un pozo (que puede ser pequeño en el patio de una casa, o de grandes dimensiones) y se introduce un tubo con agua a alta presión y aditivos químicos para fracturar la roca.

El experto refirió que según la Alianza Mexicana contra el Fracking, en nuestro territorio ya se han perforado con esta técnica 924 pozos, que se ubican en la costa Este del país: 47 en Coahuila, 182 en Nuevo León, 100 en Tamaulipas, 349 en Veracruz, 233 en Puebla y 13 en Tabasco.

Los defensores del fracking señalan que brinda acceso a “nuevos” depósitos de petróleo y gas natural, reduce los precios de ambos recursos y mejora la calidad del aire.

También argumentan que promueve el uso de gas natural en lugar del carbón y el petróleo, reduce las importaciones de petróleo y genera capital y un gran número de empleos.

Sin embargo, remarcó “muchos habremos fallecido y el clima estará más dañado antes de ver algún beneficio neto de pasar del carbón al gas natural. Recordemos que pequeñas emisiones de metano tienen una gran influencia y que el abaratamiento del gas natural ha desplazado a otras fuentes de energía como la nuclear y renovables”.

Finalmente, Bezanilla señaló que muchos han llamado al gas natural un “puente” hacia una economía libre de carbono; no obstante, se puede comprobar con mediciones que las emisiones de metano son mucho mayores a las estimadas”.