Por: Redacción/

Cada vez más aumenta el número de personas jóvenes que presentan infartos, como consecuencia de enfermedades relacionadas con problemas cardiovasculares, informó el Jefe del área de Hospitalización del Instituto Nacional de Cardiología “Ignacio Chávez”, Agustín Villarreal, al destacar que es importante la participación de la sociedad en las estrategias de prevención lanzadas por la Secretaría de Salud.

En el Día Mundial del Corazón que se conmemoró ayer, este año con el lema En el Corazón de la Salud, el especialista indicó que en años recientes se incrementó este tipo de casos en hombres y mujeres de 35 años de edad.

Anteriormente, indicó, este problema se presentaba después de los 60 años de edad, especialmente en los habitantes de las regiones urbanas y ahora se extendió hacia las zonas rurales.

Villarreal señaló que con la práctica de tres hábitos saludables, como son la ingesta de alimentos balanceados, realizar actividad física durante 30 minutos y el descanso de ocho horas al día, se reducen de manera importante las enfermedades relacionadas con los infartos.

Es necesario que esta educación se ofrezca desde la infancia, para que esa conducta se reproduzca en la edad adulta y con la familia. Se debe enseñar a que todo lo que coman se realice con moderación

Precisó que los problemas del corazón se ubican como la segunda causa de muerte en la población, entre otros, por el sedentarismo y la mala alimentación. Antes, una de cada diez personas mayores de 60 años de edad que sufrió un infarto era mujer. Ahora son cuatro mujeres por cada diez.

Recomendó finalmente a la población, realizarse un chequeo médico, por lo menos una vez al año, para garantizar un estado de salud óptimo o evitar complicaciones.

En este año se puso en operación el Programa contra el Infarto al Miocardio, cuyo objetivo es disminuir al menos un 10 por ciento las muertes por esta causa. Entre los países de la OCDE, México reporta la tasa más alta de mortalidad con 27.2 por ciento.

Este programa opera en todos los centros de salud y hospitales de segundo nivel de atención en los estados de Yucatán, Hidalgo, Tabasco, Campeche y Ciudad de México, donde se reporta el mayor número de muertes.