• La inestabilidad sindical de Víctor Fuentes es una de esas señales que obligan, al presidente, a pensar o insinuar que la reforma puede no aprobarse.

Por: Israel Mendoza Pérez-@imendozape/

A Manuel Bartlett Díaz, director de la CFE, se le comienzan a zafar las piezas armadas de su proyecto de aliados para la Reforma Eléctrica, impulsada por el presidente Andrés Manuel López Obrador.

Víctor Fuentes del Villar, secretario general del SUTERM, su principal aliado se encuentra en la posición política más complicada de jugársela con el exgobernador de Puebla ya que la ratificación del Contrato Colectivo se volvió un tumor en las posaderas del dirigente sindical.

Aunque sabe que son sus últimas jugadas y no quiere correr con la misma suerte de su homólogo petrolero, Carlos Romero Deschamps de salir por la puerta trasera por sus manejos opacos de las cuotas sindicales o la de su histórico rival Martín Esparza, dirigente del SME, de estar exiliado de la cuatroté. Por ello en cuanto pudo se subió a la ola transformadora.

El presidente está preocupado porque los avances y amarres de Bartlett están flojos. Ahora tiene más confianza en que a través de las mesas de Parlamento Abierto, se pueda convencer a los sectores críticos a la reforma y a los metapoderes que se le otorgarían a la comisión federal. La inestabilidad sindical de Víctor Fuentes es una de esas señales que obligan, al presidente, a pensar o insinuar que la reforma puede no aprobarse.

“Don Víctor”, como le gusta que lo llamen, ingresó al SUTERM en 1956 cuando tenía tan solo 20 años. En 2005 y tras la muerte de su tío y líder vitalicio del sindicato, Leonardo Rodríguez Alcaine, asumió la secretaría general sin más experiencia que ser familiar del líder de la Confederación de Trabajadores de México (CTM). En una maniobra por demás mañosa, el dirigente sindical para mantenerse en el poder se deslindó del priismo y comenzó a coquetear con la cuatroté. Ahora, es un nacionalista recalcitrante.

Los disidentes del sindicato electricista recuerdan que Fuentes del Villar apoyó la reforma energética de Enrique Peña Nieto, que era privatizadora y ahora apoya una para fortalecer a la empresa en generación y transmisión de energía. En menos de diez años apoyó la visión neoliberal y ahora la nacionalista. Esas contradicciones son las que lo tienen en la mira de muchos frentes. Si Barttlet puede mantenerlo en el poder, sabe que tendrá un aliado-súbdito esa es la apuesta del político poblano, pero no es suficiente. Ya que los debates de la Reforma Eléctrica van en sentido contrario de los intereses de la cuatroté y eso no se ha revertido en la esfera mediática.

Víctor Fuentes es un dirigente sindical educado en la “vieja escuela” la del despilfarro y las excentricidades frente a las bases. Eso aprendió y eso replica. Además de aplastar a las voces disidentes. Aunque por el momento, el dirigente sindical se ha movido para pasar inadvertido y que se olviden de sus añejas tropelías; sin embargo, ya puso al sindicato a los pies de Bartlett, pero aun así es un aliado inestable a los ojos de Palacio Nacional.