• La Consejera recordó que la democracia tan sólo es una forma de gobierno que no puede resolver la pobreza, la corrupción y la violencia.

Por: Redacción/

A lo largo del tiempo y al calor de la lucha por el poder se ha sobrecargado de forma muy irresponsable de funciones, atributos y expectativas a la democracia, olvidando que es únicamente una forma de gobierno que busca que las decisiones públicas se adopten con la mayor participación ciudadana posible, aseguró la Consejera del Instituto Nacional Electoral (INE), Claudia Zavala.

Durante la presentación de la investigación “La confianza y la participación de la juventud en la democracia», alertó sobre el hecho de que esta sobrecarga es lo que ha elevado el número de ataques, maldiciones y decepciones hacia esta forma de organización política.

“Quiero destacar de esa investigación el muy oportuno llamado a hacer una seria reflexión sobre lo que hoy en día estamos entendiendo por democracia y es que estoy convencida de que se ha sobrecargado como si fuera un mecanismo todo poderoso que sirve para remediar prácticamente todo.

La democracia es apenas una forma de gobierno que busca que las cosas públicas se decidan con la mayor participación y que induzca al bienestar general, pero no es, no puede y no tiene ni las facultades, ni los instrumentos para resolver la desigualdad social, la pobreza, la inseguridad, la infelicidad o muchas otras cosas que se le reclaman”, sentenció.

No obstante, dijo, es importante resaltar el hecho de que cada vez más personas, especialmente las jóvenes, se interesan en los asuntos públicos -voten o no voten- y es claro cuando opinan, protestan, colaboran, luchan por las causas y hasta cuando integran las casillas en una elección.

Por ello estimó que más que con la democracia, la ciudadanía está enojada con la forma en que la clase política, los políticos profesionales y los activistas tradicionales hacen política y es que en nuestro entorno cultural y en muchos otros países la política tiene una connotación negativa.

“Todos entendemos por qué, por la corrupción, la impunidad, el cinismo, las falsas promesas, el dinero mal habido, los privilegios, etcétera, etcétera; sin embargo, tenemos que hacernos cargo de que es la única forma de construir una sociedad justa, armónica y libre de violencia”, abundó.

Es necesario hacerse cargo de que la única forma de tener, de construir y de concretar una sociedad más justa, armónica y libre de violencia, a la que todos aspiramos, es a través del arte de la política que es el poder que ejercen las y los ciudadanos, indicó.

El INE mantiene una opinión positiva entre los jóvenes

La investigadora y autora de la publicación, Silvia Gómez Tagle, reveló que el estudio permitió identificar la opinión sobre las instituciones públicas y el INE presentó un saldo positivo.

Gómez Tagle manifestó que la percepción sobre el INE se extiende al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, aunque reconoció que se mantiene una diferencia pronunciada cuando se habla de las autoridades electorales federales o locales.

“Este es un dato interesante porque nos remite a reconsiderar muchas de las afirmaciones que frecuentemente se hacen en relación con las instituciones electorales y que les da un tinte político para sostener la necesidad, inclusive, de desaparecer parte de estas instituciones”, añadió.

José Eduardo García, otro de los autores de la investigación, presentó los detalles técnicos y de análisis que se utilizaron para la encuesta que se realizó entre jóvenes de todo el país para garantizar una auténtica representatividad.

Explicó que con la metodología para hacer el análisis se calculó la probabilidad condicional de confianza, en este caso del INE, según variables socioeconómicas y políticas lo que permite generar análisis cruzados por diversas categorías como es la preferencia por un candidato, los rangos de edad o el género.

“Lo que observamos es que los jóvenes más jóvenes, adultos que están en la universidad, tienen una mayor probabilidad de confiar en el INE que los jóvenes con un poco más de edad, mientras que aquellos que no tienen ninguna preferencia por algún partido tienen una probabilidad condicional más baja”, señaló.

Los autores del estudio coincidieron en el hecho de que las mujeres, con independencia de sus rangos de edad o preferencia política, tienden a confiar más en las instituciones, así como a participar activamente en la democracia.