Por: César Hernández/

El jazz ha acuñado a una gran gama de artistas que han revolucionado la música debido a su virtuosismo y genialidad, a su vez, estos artistas han creado himnos que transcendieron y se quedaron impregnados en el tiempo debido a sus ritmos pegajosos y frescos; So What (Miles Davis), Equinox (John Coltrane), Take Five (Dave Brubeck) son algunos ejemplos de aquellas obras que continúan siendo piezas jazzísticas citadas y escuchadas por muchos.

En estas obras emblemáticas siempre destacan los saxofonistas, trompetistas, bateristas o cualquier otro integrante por sus solos espléndidos, dejando a un lado a aquellos colaboradores y creadores de las melodías y bases rítmicas. Dado es el caso de la obra maestra de Bobby Timmons, Moanin, un himno que circunstancialmente se transformó en un movimiento repleto de funky gospel, stride y free jazz.

Robert Henry Timmons nace en el año de 1935 en Philadelphia, Pensilvania, y desde la edad de seis años comienza a sentirse atraído por los sonidos del piano debido que dentro de la iglesia de la que era ministro su abuelo se vivía una escénica pura de gospel y funk. Es así que su tío Robert Habershaw comienza a instruirlo dentro del panorama musical jazzístico-blues para sentar las bases de su formación como futuro músico.

Con el pasar de los años y ya con una disciplina jazzística más consolidada, el joven Timmons comienza a tomar influencia del pianista pionero de bebop, Bud Powell, pero con una tendencia más apegada al estilo Stride (estilo en el cual la base rítmica viene dada por la mano izquierda que va repitiendo unos determinados patrones) y Boggie, haciéndolo uno de los primeros pianistas de hard bop de la época.

Para el año de 1954 el pianista decide emigrar a Nueva York para comenzar a colaborar con música como Kenny Dorham, Chet Baker, Hank Mobley, Curtis Fuller, Lee Morgan, entre otros, y así iniciar su carrera como pianista profesional de jazz. Cuatro años más tarde se une a Jazz Messengers-agrupación dirigida por el baterista Art Blakey- en donde comienza a descargar gran parte de su furia experimental al compás de funky gospel y así crear el tema Moanin, integrado totalmente en la estructura de los Jazz Messengers.

Moanin se basa en formato melódico de call and response-esto quiere decir que una línea instrumental propone un fraseo, y posteriormente otra le responde- y es reconocido como una pieza clásica y representativa de toda la historia del género. Dentro de esta piensa, al igual que en la mayoría de jazz, existe una gran conjugación de estilos y escalas, es por ello que podemos encontrar los trazos de ritmos gospel y blues, acompañados de un complemento experimentalista.

Incluido en el disco Moanin -producido y grabado por el emblemático sello discográfico Blue Note en 1958- el tema fue posible su realización gracias a la conexión precisa de todos los integrantes de la alineación; Lee Morgan (trompeta); Benny Golson (sax tenor); Jymie Merrit (bajo), Art Blakey (batería) y Bobby Timmons (piano) cada uno colocando un eslabón fundamental y tomando un protagonismo equilibrado a lo largo de la obra.

Años más tarde, “el hombre enojado del jazz”, Charles Mingus haría una versión más caótica del tema con tintes más apegados al ritmo swig acomplejando y acelerando la base rítmica, pero manteniendo en armonía los instrumentos de viento.

Posteriormente de este tema, la carrera de Bobby Timmons comienza a tomar auge e incurre en participaciones con Kenny Burrell y Pepper Adams y así, para el año de 1959, entró a formar parte Cannonball Adderley y crear su otro gran éxito “This Here”, en compañía del saxofonista Julian Cannonball Adderley.

El pianista siguió cosechando éxitos y fue solicitado por infinidad de músicos para que colaborara con ellos, sin embargo, ante de mediados de 1960, comienza a ir por el camino del alcohol sin detenerse hasta su muerte en 1974 con apenas 38 años de edad. Bobby Timmons llevaba muy mal las críticas negativas a su creación, además de que que estaría muy presionado para sacar más exitos del tipo de Dat Der -tema incluido en el álbum “The Big Beat” con Art Blakey and the Jazz Messengers-. Estas dos circunstancias favorecieron su dependencia del alcohol y a su alejamiento de los escenarios.

Indudablemente la carrera de Bobby Timmons fue concreta, pero una de las que más ha aportado a la vida del género maestro con su genialidad melódica y rítmica.