Por: Redacción

El medallista de oro de los Juegos Paralímpicos Río 2016, Eduardo Ávila, regresó a sus entrenamientos en las instalaciones de la CONADE, tras lograr de su objetivo de coronarse en el judo categoría -81 Kg, de la máxima justa del deporte adaptado.

“Feliz en las instalaciones de CONADE, que desde hace 10 años es mi segunda casa, muy contento de reintegrarme otra vez a la parte del entrenamiento, creo que sería incorrecto parar el entrenamiento, hay que mantenernos porque todavía vienen eventos nacionales e internacionales en unos meses y hay que prepararnos”, señaló Eduardo, quien con su cetro en Río, sumó tres preseas paralímpicas.

El judoca, quien a los 6 años sufrió una caída de la bicicleta, que afectó su visión de forma permanente, agradeció a todo el equipo multidisciplinario y personal de CONADE que lo apoyó durante su preparación y en su competencia.

“Esta medalla no es completamente mía, hay un equipo multidisciplinario atrás, el fideicomiso CIMA, nuestra fisiatra, nuestros metodólogos, a las personas que trabajan en las instalaciones de CONADE, por ejemplo el comedor porque gracias a ellos tengo una buena alimentación”, compartió.

El campeón paralímpico dedicó un agradecimiento especial al director de la CONADE, Alfredo Castillo Cervantes por todo su apoyo para llegar al cien por ciento a los Juegos Paralímpicos.

“Gracias por el apoyo que he recibido este año, mi beca de CIMA, por las instalaciones de CONADE y agradezco por su presencia el día de mi competencia”.

Ávila Sánchez recordó su camino a lo más alto del podio en Río de Janeiro. “Fueron cuatro rondas, en la primera tuve la fortuna de pasar bye, gané contra Argentina, en la tercera, contra Ucrania, tuve una lesión de un desgarre en el abductor izquierdo y ya no quería pelear la final, de verdad me sentía bastante mal, ya no aguantaba la pierna, pero nuestro doctor y nuestra fisiatra me ayudaron mucho para aguantar el dolor una cuantas horas más”.

Sin embargo, a la hora del combate final, Eduardo demostró su supremacía y saltó al tatami con toda la actitud triunfadora y sin molestia aparente.

“La psicóloga fue indispensable, fue la que me dio el motor para salir a competir la final, a buscar el oro, me dijo ‘esto no se acaba todavía, no llevas meses preparándote para abandonar una posibilidad de oro, ve y representa a tu país, quieres a México, quieres que esté en lo más alto, ve y demuéstralo’, esas palabras me removieron todo y en el momento del calentamiento ya estaba con toda la adrenalina y las ganas de competir con el coreano”, rememoró el ahora campeón paralímpico.

Después de conseguir la presea dorada en Río, el medallista de oro en Beijing 2008 y de bronce en Londres 2012, admitió que no decide aún si continuará un cuarto ciclo para llegar a Tokio 2020.

“Eso no lo he pensado todavía, todo el año tuve sólo en mi cabeza la meta de Río, es muy difícil llegar, pero es más difícil mantenerse, ya van tres ciclos paralímpicos, obvio quiero hacer otro, es difícil pero se puede”, concluyó.