• Jorge Zepeda Patterson en su libro ‘Los corruptores’, nos coloca en circunstancias que rozan con la realidad. Una historia que se apoya en tintes de novela negra y acción para lograr una trama inquietante sobre el asesinato de Pamela Dosantos.

Por: Griselda Fernández/

Corrupción, un concepto que en los últimos años ha estado de moda no sólo porque el presidente, López Obrador, lo mencione cada mañana, sino porque su antecesor (Peña Nieto) fue una de las figuras presidenciales con el gobierno más corrupto que se haya podido demostrar.

La política, particularmente mexicana, está sellada por esa palabra. Si bien puede que gran parte de nosotros no conozca cómo se maneja el país por esos pequeños pero poderosos grupos, la literatura sí que nos acerca a esas situaciones. Es así que Jorge Zepeda Patterson en su libro ‘Los corruptores’, nos coloca en circunstancias que rozan con la realidad.

Una historia que se apoya en tintes de novela negra y acción para lograr una trama inquietante sobre el asesinato de Pamela Dosantos, famosa actriz mexicana reconocida más por sus amoríos con políticos, empresarios, generales, banqueros y demás figuras poderosas, que por su propia trayectoria artística.

Tomás, un periodista que tuvo sus mejores textos años atrás, escribe en su columna un recuento de este polémico caso y ofrece un dato extra, el cuerpo de la actriz fue hallado a unos metros de la casa de Augusto Salazar, el ministro del gobierno en turno y uno de los hombres más destacados del gabinete.

A partir de ese momento, todo el país pone su mirada en el periodista, esperando que quizás devele quién es el culpable del homicidio y lo más importante, cuál fue el motivo. Junto a sus amigos de la infancia, Amelia, Jaime y Mario intentarán descubrir quién es el autor del crimen.

Estos cuatro protagonistas conforman desde su infancia el grupo ‘Los azules’, cada uno de ellos tiene un modo de vida distinto. Amelia es representante del Partido de la Revolución Democrática (PRD), Jaime fue un agente perteneciente -ahora extinto- al Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN) y Mario, profesor universitario, noble y leal a sus amigos.

Es así como la noticia de Tomás se conjuntará con la ideología de Amelia, quien aún mantiene un perfil ético y cree en que su partido pueda ser una fuerza opositora al PRI, une intereses políticos con su amigo periodista con la ilusión de derrocar o al menos exhibir al gobierno priista.

A través de secretos amorosos, intereses políticos que involucran el futuro del país, Jaime se verá envuelto en esta indagatoria para conocer al asesino de la actriz por proteger a sus amigos y por ser un tema de seguridad nacional. Mientras es perseguido por sicarios del Cártel de Sinaloa que buscan eliminarlo.

Es difícil distinguir la ficción de la violencia que se vive cada día en la Ciudad de México, donde Patterson describe cómo el cártel de Los Zetas ha sometido a los ciudadanos hasta en las zonas más “seguras”, cómo los dueños de restaurantes y tiendas son extorsionados para no ser agredidos por asaltantes y quien se niegue a cooperar, pierde su negocio.

La compra de helicópteros que termina en un precio excesivo en el que hay un reparto económico y las aeronaves con estándares de seguridad bajo coinciden con un accidente donde un secretario de Gobernación pierde la vida, secretos que guardaba Dosantos, cuántos más habrá callado.

Y es que como lo dijo una vez el presidente copetudo, la corrupción forma parte de la cultura del mexicano, combatir las prácticas que por años estuvieron presentes sin ser señaladas con ese adjetivo forma parte de todos, no sólo los políticos.

Aunque no nos guste, tal vez tenga un punto a favor. Exige demanda e involucramiento por parte de la sociedad y les dejaré la misma pregunta que hizo en aquel foro de 2017 con empresarios ¿a quién culpar de la corrupción, el que ofrece “un algo” para no ser castigado o aquel que dispone a no mirar, aceptar y dejar que siga igual?