Por: Nilda Olvera/

En el año 79 d.C a las 12 de la tarde, una gran nube en forma de tronco se elevó a gran altura del Vesubio, el evento el cual algunos expertos calculan que duró aproximadamente 24 horas sorprendió a los pobladores de Pompeya, quienes se cree que al estar acostumbrados a los temblores y al no tener de su conocimiento que se habían establecido cerca del  volcán más peligroso de toda Europa, se confiaron y posteriormente fueron víctimas de la erupción.

El acontecimiento causó la muerte de miles de personas y supuso el fin de varias poblaciones que se encontraban cerca, pero ninguna destrucción es tan emblemática como la de los ciudadanos de Pompeya, puesto que, no sólo fue cubierta por una capa de seis metros de profundidad de cenizas y roca pómez, sino porque los cadáveres de los habitantes muestran el momento exacto en el que dieron su último aliento, aspecto que no se ha visto en ningún otro desastre natural.

Pompeya era una ciudad mercantil a solo 200 kilómetros de Roma,  ubicada en la zona más propensa a terremotos de Italia y en la que muchos romanos ricos construyeron sus casas para disfrutar del clima a orillas del mar Mediterráneo. Con una medida de más de 260 hectáreas, sus calles estaban divididas en cuadrículas de bloques de viviendas pequeñas y de grandes mansiones construidas, negocios de comida, un cuartel de gladiadores y de un anfiteatro con capacidad de 15, 000 mil personas.

Actualmente se encuentra cerca de Nápoles quien también está enfrente del Monte Vesubio, volcán activo de 1.281 metros de altura que a lo largo de su historia ha entrado en erupción en numerosas ocasiones. Su última explosion fue en 1944 afectando a las poblaciones de San Sebastiano al Vesuvio, Masas di Soma y parte de San Giorgio en Cremano.

Aunque la fecha oficial a sido considerada el 24 de agosto gracias a las declaraciones de Plinio el Joven, un poeta romano que narró en cartas sus observaciones sobre el hecho, lo cierto es que se han encontrado más documentos en los que se ha indicado que ésta pudo ser en noviembre, mientras que otros señalan el mes de octubre. Lo que es verídico es que los perjudicados no murieron por la lava, ya que ésta tuvo que tardar una semana para poder alcanzarlos.

Cabe señalar, que Pompeya no fue la única afectada, se sabe que también se afectó Herculano y Estabia, que igualmente quedaron envueltas en vapores tóxicos de azufre y en una lluvia de piedras. Luego de la excavación de un túnel en el siglo XVI, los obreros dieron con unas paredes pintadas que contenían la inscripción de Pompeya, pero no fue hasta el año de 1748 en el que inició formalmente dicha acción mencionada anteriormente, en la que se descubrió que el material volcánico que cubría a la urbe italiana no era una lava negra dura, que más bien estaba fragmentada en millones de partículas de polvo.

Cuando encontraron los cuerpos, se halló huecos en la cenizas solidificadas que contenían restos humanos, el arqueólogo Giuseppe Fiorelli decidió  verter yeso en ellas para poder verlo de la mejor forma, el resultado final fue la impresión exacta de la figura de la persona. Niños, adultos, acostados boca abajo o de lado, recargados, sentados, en posición fetal, sujetados de la mano con alguien más, protegiéndose, con los brazos estirados, son algunas de las poses que presentan.

Son diversas las hipótesis acorde a lo de sus muertes, se ha informado que éstos presentan lo que se le conoce como cadaveric spasm, que consiste en que el fallecido adopta una postura únicamente cuando la muerte es instantánea, que perdieron la vida  por la exposición a las altas temperaturas, sin embargo se le ha atribuido que sufrieron de asfixia, suposición porque muchos de ellos presentan muecas abiertas y con el cuello estirado.

Asimismo, se indicó que tal vez fue la avalancha de flujos piroclásticos que les cubrió, una nube de cenizas y gases venenosos, que les generó a que que les hirviera la sangre y que sus cráneos explotaran. A la vez de que pudo haber una evaporación de los líquidos orgánicos, especialmente los del cerebro.

Hasta la fecha se han contabilizado una cantidad de tres mil muertos y sigue aumentando de los cuales se ha podido analizar que los que no lograron escapar fue porque quedaron atrapados por los derrumbes de sus hogares o padecieron de algún impedimento físico o enfermedad. También se ha descubierto su tipo de alimentación, puesto que se ha hallado materia orgánica, como semillas, aceitunas, pan, cebada, etcétera.

En la actualidad sólo se han desenterrado unas tres cuartas partes de Pompeya y se están restaurando los edificios. Éste es símbolo del patrimonio histórico y cultural de Italia, cuyos residentes quedaron atrapados a través del tiempo.