Por Vicente Flores

El Hambre no habla de una gran tragedia que haya causado una hambruna descontrolada; ni de un caso que se deba documentar por ser especial y raro.  Habla únicamente de una situación cotidiana, una manera de vivir y sobrevivir en África.

“Conocemos el hambre, estamos acostumbrados al hambre: sentimos hambre dos, tres veces al día. No hay nada más frecuente, más constante, más presente en nuestras vidas que el hambre –y, al mismo tiempo, para muchos de nosotros, nada más lejano que el hambre verdadera” escribe Martín Caparrós sobre su libro.

Editado en 2015, El Hambre, el periodista argentino Martín Caparrós ofrece una versión sobre lo que él denomina “el mayor fracaso de género humano”, un caso donde la miseria y la muerte son común denominador para la gente de Argentina, Estados Unidos, India y Madagascar.

Esta, la última obra del periodista, ofrece una investigación sobre la situación del hambre en el mundo, donde a través de cifras, no hace más que volver evidente lo obvio: hay gente muriendo por falta de alimentos en el mundo.

Martín Caparrós Foto: Especial

Martín Caparrós
Foto: Especial

El libro comienza con una mujer en Niger, que con la cara llena de pesar pone en su espalda a un niño. No está vivo. Ha muerto por hambre.

Sin embargo, no hay hambre de alimentos, hay también necesidad de esperanzas que permitan a los que la padecen, poder pensar en que algo puede cambiar.

Caparrós ofrece una mirada a los obstáculos que dificultan las labores de las Organizaciones no gubernamentales que laboran en estas zonas donde los alimentos escasean: la cultura, la ideología y la religión.

Leila Guerrero, periodista y columnista en El País ha escrito al respecto “El libro se llama El hambre pero pudo llamarse, con toda justicia, nadie sale vivo de aquí”.

Sobre Caparrós

Nacido en 1957 en Buenos Aires, Argentina, ha colaborado en diversas publicaciones como El País y el Tiempo Argentino en su sección de cultura. Por su trabajo ha sido reconocido con el premio Rey de España en 1992 por sus Crónicas de fin de siglo y recibió en 1993, la beca Guggenheim, que creada para subsidiar a profesionales avanzados en todas las áreas del saber.