Por: Redacción

Cuatro miembros de una familia encuentran en la hora de la comida: el momento perfecto para exponer sus frustraciones y reclamar unos a otros el porqué de sus miserables vidas. Se trata de Orégano #lafamiliafracaso, obra que se presentará hasta este 28 de febrero en el Foro Antonio López Mancera del Centro Nacional de las Artes (Cenart).

Aldo Alemán y Alan España, egresados de la Escuela Nacional de Arte Teatral (ENAT), tomaron este texto del dramaturgo argentino Sergio Lobo para llevarlo a escena y convertirlo en su ópera prima como productores, además de generar el concepto escénico y diseñar el vestuario, la escenografía y la iluminación.

“Tiene que ver con algunos asuntos sociales y políticos de Argentina, sin embargo, encontramos un texto lleno de tabúes que aún venimos arrastrando desde hace tiempo en nuestra cultura mexicana”, refirió Alan España.

En esta familia disfuncional, temas como la homosexualidad, la infidelidad, el desempleo, la apatía y la insatisfacción están presentes.

La comedia se utiliza como recurso catártico para retratar problemas de convivencia familiar, pero también para tratar la decadencia de una sociedad obligada a cumplir con los roles establecidos.

“Tenemos falsas ideas de cómo debemos de asumirnos en la sociedad. Se nos dice que tenemos que obedecer ante quien tiene poder y que debemos esconder algunos deseos que terminan por frustrarnos”, señaló Alan España.

En Orégano #lafamiliafracaso, obra finalista en la edición 2015 del Festival Internacional de Teatro Universitario (UNAM) participan Mafer Vergara, Yair Gamboa y Fernando Villel, junto con Francisco Granados, quien dirige y actúa.

En cuanto al concepto escénico, Alan España explicó que éste parte de la idea del aislamiento en el que se encuentra esta familia y el mundo que crearon a partir de los roles que asumieron.

“Delimitamos el espacio para generar esta idea de asfixia –detalló–,  de saturación. La escenografía son cajas de cartón que simbolizan espacios para guardar cosas y se empiezan a apilar en una pequeña casa. A esto se suma que manejamos una monocromía, todo es tonos ocres y apagados para resaltar esta idea de la familia fracaso donde todo es gris y monótono”.

Los actores se apoyan en la utilización de máscaras con gestos característicos de la publicidad de los años cincuenta en Estados Unidos que muestran a una familia feliz rodeada de un ambiente armónico al estilo del American Dream.

La caricaturización de los personajes y las contrastantes situaciones por las que atraviesan hacen que la obra sea ágil y dinámica.