Por: Redacción

El campus central de Ciudad Universitaria no sólo ha estado más expuesto en la ubicación del orbe mundial educativo, sino que ha remarcado el orgullo de los mexicanos y universitarios por su inscripción en la Lista del Patrimonio Mundial de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), desde el 2 de julio de 2007.

Infaltables son las miles de imágenes bajo la efigie de la Torre de Rectoría o de la Biblioteca Central, que refrendan cotidianamente la importancia social del perímetro que la UNESCO le dio a esta zona que diariamente es cohabitada y transitada por aproximadamente 100 mil personas, entre comunidad, turistas y público en general.

“Recordar la inscripción en la lista de la UNESCO nos da un motivo de festejo: 10 años son muy importantes porque durante este tiempo la Universidad ha estado preocupada por la custodia de estos bienes.

“La arquitectura es como el arte plástico, como la escultura, hay que cuidarla, hay que mantenerla, pues es un centro vivo, un patrimonio vivo”, comentó Luis Arnal Simón, secretario técnico del Comité de Análisis para las Intervenciones Urbanas, Arquitectónicas y de las Ingenierías en el Campus Ciudad Universitaria y los campi de la UNAM.

Desde luego, añadió, al estar vivo implica que está en constante movimiento y puede sufrir ciertos deterioros; por ejemplo, el mural de Siqueiros, ubicado al sur de la Torre de Rectoría, se calienta por la tarde a 70 grados centígrados, y hasta la mañana siguiente se enfría. Por ello se está reparando.

Conservación

Son inolvidables las caminatas de Octavio Paz sobre el campus central, cuyas visitas se documentaron en voz cuando acudía a Radio UNAM; las andanzas de Alfonso García Robles como diplomático y académico o los recorridos aún vigentes sobre piedra volcánica de Mario Molina, sólo por nombrar a tres alumnos destacados de esta universidad, y quienes son reconocidos por ser recipiendarios del Premio Nobel en diversos rubros.

“Conservar el patrimonio implica el respeto a los edificios e instalaciones, además de crear conciencia de los valores de esta casa de estudios, como la adherencia y el orgullo, y no sólo a ellos, sino a los visitantes, porque la UNAM es un lugar de tránsito abierto, que nunca estará cerrado”, agregó Arnal Simón.

Hay sólo cinco universidades consideradas Patrimonio Mundial: la de Virginia, en Estados Unidos; la de Caracas, en Venezuela; la de Alcalá de Henares, en España, que es histórica; la de Coímbra, en Portugal, que data del siglo XIII; y nuestra Universidad Nacional Autónoma de México.

Luis Arnal informó que habrá un bloque de actividades conmemorativas para los primeros días de agosto.

“Como se atraviesa el periodo vacacional de verano para la comunidad universitaria, no se hará la ceremonia el día del aniversario, que es el 2 de julio, sino al inicio del semestre, los primeros días de agosto. Habrá coloquios, pero sobre todo actividades culturales, con promoción en Radio y TV UNAM. Tendremos dos conciertos, un coro de niños en el estacionamiento de la Facultad de Ingeniería, y otro en la Sala Nezahualcóyotl, con una orquesta barroca inglesa”, precisó.

176 hectáreas y 50 edificios

Ciudad Universitaria cubre un total de 733 hectáreas, de las cuales, aproximadamente 25 por ciento (176.5 hectáreas) conforman el campus central declarado Patrimonio Mundial.

Los más de 50 edificios y sus conjuntos dentro de la zona patrimonial representan la creatividad arquitectónica y artística, así como el esfuerzo realizado de 1949 a 1952 por más de 70 proyectistas, 200 residentes, contratistas y supervisores, y cerca de 10 mil obreros que trabajaron en esta gran obra.

La categoría alcanzada incluye este primer circuito universitario. Hacia el poniente el Estadio Olímpico; al sur los frontones y la zona deportiva; al oriente la Facultad de Medicina; y al norte los edificios de las facultades de Filosofía y Letras, Derecho, Economía y Odontología.

Durante el largo proceso de evaluación se sumó el apoyo del entonces Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, del Instituto Nacional de Bellas Artes, de la Dirección de Patrimonio Mundial, del Instituto Nacional de Antropología e Historia, de la Secretaría de Educación Pública, de la Comisión Mexicana de Cooperación con la UNESCO, del Comité Internacional de Sitios y Monumentos, hasta obtener el del Centro de Patrimonio Mundial de la UNESCO, con sede en París, Francia.

Dos años antes, (18 de julio de 2005), CU fue declarada Monumento Artístico de la Nación.

14 mil visitas guiadas al año

Aquí los visitantes son los dibujantes de la historia y los “chicos de rojo” los guionistas. Quiénes mejor que integrantes del servicio social de la UNAM para ofrecer una explicación histórica, artística y arquitectónica del Patrimonio Mundial.

Una quinteta de jóvenes procedentes principalmente de carreras como Arquitectura, Diseño y Comunicación Visual, Historia, así como de Desarrollo y Gestión Intercultural, encabezados por Adriana González, titular de la oficina de Visitas Guiadas, se encargan de difundir la historia de la Universidad, en un viaje que dura entre 30 y 100 minutos, en español o inglés.

“Este espacio surgió porque la UNESCO solicita, una vez inscrito el lugar como Patrimonio Mundial, una unidad de gestión y promoción. Una de las obligaciones que tenemos ante ese organismo de la ONU es el de difundir el valor universal excepcional del sitio”, explicó González, quien fue la primera voluntaria, hace casi siete años.

La egresada de la Facultad de Filosofía y Letras precisó que esta unidad de promoción y difusión atiende a 14 mil visitantes al año. “Hemos hecho recorridos con niños, adultos mayores, gente especializada, diplomáticos, ministros, funcionarios, por supuesto estudiantes, de todos los rincones del orbe. Las visitas programadas para grupos grandes son mínimo de 15 personas, máximo de 100. De pronto si nos excede el trabajo y hemos recibido hasta a 400”.

En cuanto a la delimitación del número de hectáreas incluidas en la lista (176.5 de 733), explicó que esa área conforma el campus original, construido en los años 50, con características particulares que representan a la arquitectura y al movimiento de la integración plástica.

Finalmente, mencionó que el riesgo tentativo no es perder la inscripción en la UNESCO, el peligro real es perder el patrimonio, y la idea de que la Universidad esté inscrita en esta lista nos ayuda a preservarlo.

“No queremos que este lugar se pierda, es el compromiso que adquirimos con las generaciones futuras, porque es irrepetible; éste es uno de los pocos sitios en el mundo que sigue cumpliendo las funciones para el que fue construido. La UNAM es patrimonio vivo”.