Por: Redacción/

La ideología educativa resta valor a la formación artística y filosófica, por lo que existe una laguna en la formación cultural de las personas en cuanto a incentivar la imaginación, la creatividad y el ingenio para resolver problemas.

Así lo expresó Mónica Amieva Montañéz, del Instituto de Investigaciones Estéticas (IIE) de la UNAM, quien refirió que artistas mexicanos como José Miguel González Casanova, Pablo Helguera Mónica Mayer y Fernando Palma reimaginan la enseñanza artística con la pedagogía como una herramienta de intervención y movilización en diferentes ámbitos.

La educación artística está en un proceso de cambio, en el que nuevas estrategias pedagógicas reinventan su enseñanza para los grandes museos, bienales, y para llevarlo a las comunidades; ahora a las nuevas tecnologías, precisó la experta en arte y pedagogía.

Estos artistas trabajan temas como luchas feministas, activismo en pro del patrimonio cultural y natural de los pueblos originarios, todos con una perspectiva altamente pedagógica, explorando las oportunidades de comunicar el arte a nuevas generaciones, precisó.

“Es la idea de que el arte es un campo de aprendizaje, pero también de desaprendizaje; de las ideologías que se tienen naturalizadas y no dejan trascender a las problemáticas contemporáneas como los procesos educativos y todos cuestionan formatos y modos de funcionamiento de la educación tradicional”, comentó la profesora y curadora pedagógica.

“Es interesantísimo cómo desde el arte contemporáneo puede ayudarnos a reimaginar y reinventar la educación en su conjunto, por qué no experimentar cómo a través del arte se puede aprender matemáticas, geografía, química y no únicamente arte”, destacó la investigadora.

La especialista puso como ejemplo que González Casanova impulsó una generación de artistas jóvenes que usan el arte como una herramienta de trabajo en comunidades para el tráfico libre de conocimientos, quienes trabajan en escuelas públicas, museos y, especialmente, con niños.

De igual manera, Fernando Palma es reconocido por su trabajo con el colectivo Calpulli Tecalco, en proyectos como “Adopte una milpa”, en Milpa Alta, que tiene amplio impacto en varias generaciones de niños, adolescentes y adultos.

“Sin duda es una tarea pendiente la que tenemos quienes trabajamos en áreas de arte y pedagogía, pues aunque parezca difícil de creer, una dificultad bastante grande en los museos, es tener visitantes escolares. Queda mucho por hacer, repensar y reimaginar”, precisó Amieva.

Este trabajo parte del supuesto que el arte, entre muchas otras cosas, es una manera específica de conocer el mundo y compartir experiencias sensibles, afectivas y críticas.

En la historia del arte ha existido todo un linaje de artistas pedagogos, quienes reinventaron la educación formal, la curaduría, la mediación educativa en museos, bienales y comunidades específicas; incluso fundaron escuelas y modelos pedagógicos interdisciplinares.

González Casanova explicó que en el arte contemporáneo mexicano se trata de reinventar el mundo y acercarse a nuevos públicos. Ejemplo de ello es el curso de verano “Arte para reinventar el mundo”, que en este año ofreció el Museo de Arte Contemporáneo.

En las dos últimas décadas, las propuestas pedagógicas de estos artistas han sido objeto de debates globales y considerados pioneros en su interrogación de los modos generales de producción artística, rearticulando, fuera de los lindes nacionales, las relaciones entre arte, pedagogía y conocimiento en distintos contextos.