Por: Griselda Fernández/

El cine, considerado el séptimo arte, está al alcance de casi cualquier persona, basta con tener una televisión o un dispositivo que se conecte a internet para disfrutar una variedad de películas en plataformas como Netflix o bien, en páginas que infringen los derechos de autor, pero ¿quién decide qué es cine, qué vale la pena y qué no?

Luis Reséndiz, autor de Cinécdoque, aborda a través de 15 ensayos una forma distinta de analizar el contenido cinematográfico, el etiquetado cine ‘hollywoodense’. Esas películas tratadas por algunos críticos ‘formados’ como contenido palomero, al cual no se le puede extraer demasiado porque siempre son las mismas historias, la misma fórmula.

En Cinécdoque se opina lo contrario, los grandes estudios han encontrado la manera de equilibrar la millonaria inversión en la producción de historias de superhéroes y de ciencia ficción, pero al mismo tiempo su narrativa ha hecho posible que se consuma no sólo por los efectos especiales, sino la historia en sí. Y entonces ¿eso no es arte?

Distingue, por supuesto, que no todos quedarán conformes con las películas si es que están basadas en algún cómic o libro, e incluso el autor destaca que algunas precuelas o secuelas parecerían innecesarias pero sigue siendo parte de estas fórmulas de Hollywood que no siempre son exitosas.

Un crítico, sin importar el prestigiado medio donde publique, tiene la responsabilidad de ofrecerle a sus lectores observaciones, que en apariencia son tomadas en cuenta por unos cuantos, sobre las cintas más taquilleras, el cine independiente, de arte o comercial no tienen por qué considerarse inconexos.

Reséndiz también nos hace meditar sobre los famosos spoilers. A la mayoría nos molesta que nos cuenten lo que pasa en alguna película o serie que veamos y con justa razón, pero el cómo nos cuentan la historia debería ser lo verdaderamente importante. Y a esto se plantea la pregunta ¿qué puede contarnos un crítico en una reseña sin spoilers?

Con el argumento de que si el mismo espectador se centra solamente en lo que pasó, es imposible que aprecie los otros niveles de lectura que contiene el producto audiovisual. Hay mucho más allá que solo la trama, contamos con imagen, iluminación, diálogos,  actuaciones, música, ectécetera.

Y si pensabas que el cine de culto estaba exento de formar parte de la industria comercial, te equivocas. El crítico mexicano analiza ‘obras maestras’ que en su momento obtuvieron poca recuperación económica en taquillas, pero que ahora al ser adquiridas en formato DVD, Blu-Ray y ser exhibidas (otra vez) en cines han reparado el presupuesto de realización e indiscutiblemente alcanzan el éxito tan reprochado a los grandes estrenos.

El autor tampoco se olvida de esas obras cinematográficas tan malas que paradójicamente resultan ser buenas. Seguramente alguien recuerda Actividad Paranormal, producida por Jason Blum, que a partir de la notoriedad de aquella película, fundó Blumhouse Productions. Y que de acuerdo a Reséndiz, realiza decenas de filmes al año, algunas con fama, otras no tanto, pero costean sin problemas sus fracasos.

También nos pasea por algunas anécdotas sobre el acercamiento del autor al mundo cinéfilo y como poco a poco el contenido cinematográfico fue llegando a las tiendas como videocentros, después masificándose por la piratería y adaptándose a la tecnología, exponiéndose en plataformas digitales.

Luis Reséndiz nos hace reflexionar sobre ese cine que pocos se atreven a analizar con seriedad, aquel que al ser tan ‘popular’ se desprestigia y que seguramente a más de uno le pondrá en duda su visión sobre la industria estadounidense.