Por: Redacción/

Materiales tradicionales y naturales como la cochinilla, el ixtle (fibras vegetales de maguey), el árbol de morro y el cabello humano son elementos que caracterizan las obras de la artista visual Argelia Matus.

La creadora oaxaqueña, licenciada en artes plásticas y experta en pintura y gráfica, se ha dedicado a la experimentación textil y al diseño de bolsas y objetos con elementos de la región del Istmo de Tehuantepec y Chiapas.

Con 10 años de trayectoria, elabora bolsas con ixtle y manta, las cuales tiñe de manera artesanal con tinte natural, extraído de la cochinilla, trabajo que la ha llevado a crear algo para el uso cotidiano y que además le genera un ingreso económico.

Al combinar sus conocimientos profesionales y artesanales, la egresada de la Escuela de Bellas Artes en Oaxaca fue perfilando su estilo e inició su trabajo creando bolsas con ixtle y jícaras (vasijas pequeñas), un elemento presente en la casa de sus abuelos y de sus padres.

Recuerda que la presencia de las jícaras la motivó a buscar maneras de pintarlas; sobre esto, refiere que es un proceso complejo, ya que estos recipientes artesanales poseen una capa impermeable que impide que los colores se fijen.

“Entonces, experimentando, buscando la manera de que soportara la pintura, finalmente llegué a un resultado y así fue como salieron las primeras jícaras; habrá sido hace diez años”, comenta.

Empleando sus conocimientos pictóricos, comenzó a diseñar bolsas en las cuales plasmó elementos tradicionales de su entidad, como las flores del Istmo o refranes populares.

En su proceso de experimentación textil, recurrió a materiales naturales como el cabello humano para realizar “piezas que tienen que ver más con el cuerpo, con aquello que se porta, con el huipil o con la blusa, aunque también hay piezas que son para pared, digamos que son bidimensionales”, explica.

Matus argumenta que el uso de este material conlleva un significado estético y simbólico.

“Tiene muchísimos significados para una persona; hay gente que le resulta desagradable porque al final son desechos humanos, pero cuando los tienes en el cuerpo, tiene un significado fuertísimo, lo primero que ves en una persona es el rostro, su cabeza, cómo va peinada, cómo lleva el cabello arreglado y entonces para mí eso era muy importante y llevarlo a otra dimensión más allá de traerlo pegado a la cabeza, a este desecho buscarle significados estéticos también”, puntualiza.

Asimismo, expone que el uso de cabello humano en prendas se remonta a épocas antiguas, donde en el Istmo de Tehuantepec solían bordar sobre pañuelos el cabello con el nombre del novio de alguna de las muchachas.

“Bordaban el cabello de su prometido y se lo regalaban un poco como señal de promesa de amor, de estamos listos para el enlace. Entonces digamos que es un recurso que se ha utilizado de una u otra forma, pero se ha utilizado”, concluye.

Argelia Matus ha tomado diversos talleres de ilustración, dibujo y curaduría. Además de dedicarse a elaborar bolsas, jícaras y prendas artesanales, es una artista multifacética que aborda las disciplinas de pintura y gráfica.