Por: Griselda Fernández

A la mujer se le ha catalogado por varios siglos como débil, frágil, maternal y sumisa. Por ello, al pasar los años, se han realizado luchas sociales que abogan por eliminar estos prejuicios o palabras que no describen el sentido femenino. Y aún en pleno siglo XXI existe discriminación hacia ellas, pero… ¿Qué se ha hecho por el lesbianismo?

¿Qué tan difícil es ser mujer y ser lesbiana, o bisexual?

Luchar por la igualdad de género es uno de los principios por los que surge la conmemoración a la mujer. Fue en 1972 que la Asamblea General de las Naciones Unidas proclama que el año de 1975 se concibiera como el Año Internacional de la Mujer y en 1977 realizó una invitación a los países a que declararan un día internacional por los derechos de la mujer.

Evidentemente las féminas se han enfrentado a un sinfín de situaciones que las limitan. Y ¿si se plantea el doble peso moral que significa ser una mujer lesbiana?

Ni tortillera, ni lencha, Mujer

“Tortillera, bollera, lencha, invertida, leñadora, almeja, manflora, tijeras…” un interminable número de ‘adjetivos’ que califican a una mujer que siente atracción por alguien de su mismo sexo. Evidentemente son palabras despectivas, las cuales encasillan una preferencia sexual de forma negativa.

¿Cómo enfrentar a la sociedad como una chica lesbiana? Los primeros movimientos sociales que luchaban por los derechos de las mujeres lesbianas, no se forjaron de forma individual. En el año de 1977 el Movimiento Lésbico buscó apoyo en el Movimiento Feminista, por lo que, al adherirse a dicho grupo, se generó mayor fuerza y actuaron como elementos complementarios.

Claro que el sólo hecho de pertenecer al sexo femenino resulta ya un obstáculo y las mujeres homosexuales luchaban por ambos aspectos; su género y su preferencia sexual.

Marimachas

Siempre se ha dicho y se tiene el concepto moral de que una mujer debe usar vestidos, tiene que maquillarse, lucir ‘coquetas’ para los hombres. ¿Y aquellas que gustan de usar prendas masculinas dejan de ser mujeres? En ocasiones, tan solo preguntarlo puede parecer ofensivo a quienes gustan de vestirse así, aunque no sean lesbianas.

Todas las personas tienen gustos diferentes, ya sea de música, libros, artistas o la manera de arreglarse, por eso es importante considerar que la forma de lucir externamente no tiene nada qué ver con el género o sexo.

Es decir, una mujer que use pantalones, playeras, calzado u otro tipo de artículos masculinos, no significa dejar de pertenecer al género femenino. Es posible que ella sólo vista así por comodidad o estilo de vida.

No quiere decir que renuncien o nieguen su feminidad, a no ser que se consideren un hombre trans, lo cual es un tema distinto.

Mujeres transexuales y transgénero

La homofobia es uno de los detonantes de la violencia que sufre la comunidad gay, y si esto de por sí es grave, la transfobia lo es aún más.  Si ya es difícil considerar, socialmente, ‘mujer’ a una fémina que luce como un ‘hombre’; mucho más complejo es comprender a las mujeres transexuales o transgénero.

Estas personas se encuentran en un estado de transición ya sea de género o de sexo, es decir, nacieron en un cuerpo masculino pero se identifican como el sexo opuesto y para ello recurren a cirugías o tratamientos hormonales para cambiar la situación.

Y se reitera la pregunta ¿son mujeres? ¿Pueden celebrar el Día Internacional de la Mujer? A pesar de que mantengan genitales de hombre y luzcan como uno de ellos, se identifican como mujeres, el sexo con el que se nace puede no ser correspondiente con la identidad de género. Ellas también gozan del derecho de conmemorar el 8 de marzo.

Dentro del clóset es más seguro

Si bien es cierto que las mujeres sufren de discriminación en el ámbito laboral en cuestión de sueldos, puestos de trabajo, acoso por parte de sus compañeros o bien por estar embarazada.  Algunas lesbianas (y la comunidad LGBTTTI) optan por no mencionar su preferencia sexual, pues ello podría derivar en la nula contratación, o bien que en su rechazo intervengan prejuicios sociales y no razones como falta de capacidad o conocimiento, que tendrían que ser el único obstáculo.

Uno de los ejemplos más claros de esta difícil decisión por ‘salir del clóset’ se ve reflejado en la famosa actriz Ellen Page, quien el 14 de febrero del 2014, en un salón de las Vegas, confesó ante el público, que es gay.

Esta situación derivó en un aspecto positivo para la actriz. En el año 2015 se lanzó la cinta cinematográfica Freeheld, la cual recrea la vida de una pareja lésbica que luchó por sus derechos en el año 2005, debido a que no le permitían a una de éstas reclamar los bienes que su pareja le había transferido.  La industria del cine decidió adecuar la vida personal de la actriz a papeles en la cinematografía.

¿Por qué viene al caso esta situación? Pues bien, todavía es difícil desenmascarar o expresar libremente las preferencias que tienen las personas. Sin importar el tipo de trabajo que se tenga, la fama con la que se cuente o ciertas características que hagan destacar a un ser humano, hay miedo a que la sociedad señale la orientación sexual y que ello derive en un daño en el aspecto profesional, aunque en algunos casos no ocurra esto.

Hablar de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer engloba distintos aspectos; defensa de los derechos, reconocimiento de mujeres transexuales, falta de igualdad del género masculino y femenino, entre otros. Lesbiana, transexual, transgénero, bisexual, quizás debe haber menos etiquetas y referirse a ellas simplemente como: MUJERES.