Por: Redacción/

Antonio Guterres enumeró este viernes en el Consejo de Seguridad los varios desafíos a los cuales se enfrentan los países del Mediterráneo y recalcó la necesidad de abordar sus causas.

Literalmente “Tierra del Medio”, el Mediterráneo se encuentra en la encrucijada de civilizaciones, culturas, religiones, comercio y migraciones, recordó el Secretario General.

Sin embargo, en los últimos años, el tráfico de personas, armas y drogas, las violaciones de derechos humanos, especialmente de las mujeres y las niñas, la degradación ambiental y crisis alimentarias han azotado la región.

Sobre todo, la inestabilidad política y el terrorismo han marcado los últimos tiempos.

“La situación en el Mediterráneo nos demuestra que la paz y la seguridad van de la mano con el progreso democrático, económico y social y con los avances en las áreas de género, juventud, minoridades y derechos humanos”, dijo Antonio Guterres.

Atacar los problemas de raíz

Entre los conflictos actuales, destacó el caso de Libia, que sigue dividida tras años de transición, la inestabilidad en el Sahel, y la relación entre israelíes y palestinos.

Respecto a los grupos terroristas como ISIS, Guterres explicó que la resolución de los conflictos políticos y la reconstrucción económica son condiciones para que la seguridad que a veces se consigue pueda perdurar.

Las soluciones a los numerosos problemas de inestabilidad política no pueden ser “ad hoc”, pero más bien se debe atacar la raíz de los problemas, aseveró.

“La tradición mediterránea de apertura y la solidaridad”

Antonio Guterres, que fue Alto Comisionado para los Refugiados, habló de las migraciones y de las violaciones de derechos humanos que sufren los migrantes.

“Es esencial restablecer el régimen de protección de los refugiados en ambas partes del Mediterráneo”, afirmó, lamentando que por lo menos 2.800 refugiados y migrantes han fallecido en el Mediterráneo en lo que va de año, “mientras un número indefinido murieron atravesando desiertos”.

Finalmente, Guterres pidió volver a la “tradición mediterránea de apertura y solidaridad”.