Por: Redacción/

Pérdida de material orgánico perecedero y de reactivos por falta de refrigeración y equipo, la mayoría irrecuperable, ha sido el saldo del daño ocasionado por los sismos de septiembre al edificio “S” de la Unidad Iztapalapa, lamentó el doctor Francisco José Fernández Perrino, profesor de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

El inmueble registraba un total de 93 proyectos científicos en desarrollo de la División de Ciencias Biológicas y de la Salud (CBS), un alto porcentaje financiado por entidades externas y con materiales de estudio urgentes de rescatar: células, tejidos y especímenes vivos, entre otros.

Cada uno de los 14 laboratorios de docencia –tres divisionales y 70 de investigación– requieren de cuidado permanente por su contenido: un microscopio confocal, una plataforma de espectrometría de masas, un secuenciador para biología molecular y citómetros de flujo, por mencionar algunos instrumentos.

Ante tales circunstancias “estamos en la búsqueda de espacios alternativos”, informó el docente del Laboratorio de Microbiología Industrial –asiento de trabajos de ingeniería genética– subrayando que los daños para el corto plazo son tangibles, pero en el mediano y largo plazos las secuelas podrían agudizarse.

No haber recibido a alumnos porque no hay condiciones “implica que si me asignaran un proyecto este año no lo podría tomar” y, de seguir así, “en tres o cuatro años la mayoría de los investigadores estaremos sin producción ni estudiantes y resultará imposible mantenernos en el nivel académico alcanzado en estos años”.

Gran parte de los Premios de Investigación obtenidos por la UAM en los últimos años ha sido gracias a la actividad de los académicos de esas áreas “que hemos hecho una labor destacada, por lo que el impacto a nuestras instalaciones por el sismo ha sido brutal y aún no tenemos la certeza de recuperar nuestros lugares de trabajo y enseñanza, lo que sería una pérdida de capital humano muy importante”.

Al inicio “tuvimos apenas 15 minutos para sacar algunas cosas y sólo recuperamos papeles. Ahora ya nos dan media hora, lo que ha permitido a alumnos y docentes haber comenzado a mudar material fácil de trasladar, pero quizá sea con ayuda de alguna empresa que podremos rescatar los equipos más caros y pesados, aunque no sabemos muy bien cómo ni cuándo”.

Fernández Perrino está trabajando con “jóvenes de los Posgrados en Biotecnología y en Biología Experimental, así como de las licenciaturas en Ingeniería Bioquímica Industrial y en Ingeniería de los Alimentos. En total somos cinco docentes a cargo de unos 30 alumnos”, precisó el académico del Departamento de Biotecnología.

Aun cuando ha sido manifiesto el apoyo de colegas y autoridades, la falta de espacio y de ayuda para mover el equipo complica la situación, por lo que “necesitamos que se tomen medidas inmediatas”, finalizó.