La capilaridad del mundo se decolora y se torna blanca y gris. Como nunca antes, la población global vive una revolución demográfica pues hoy, según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), existen 600 millones de personas de 60 años y más. La cifra se duplicará hacia el año 2025 y llegará a casi dos mil millones en 2050.

Este momento es importante porque nunca antes en la historia de la humanidad hubo tanta población en esa condición. Estamos frente a una experiencia inédita no sólo en México, sino en el mundo; en nuestro territorio hay más de 18 mil personas de más de 100 años, dijo Graciela Casas Torres, de la Escuela Nacional de Trabajo Social (ENTS) de la UNAM, con motivo del Día Nacional del Adulto Mayor, que se conmemora este 28 de agosto.

Sobre el panorama demográfico para el país, expuso que actualmente hay casi 12 millones de adultos mayores, 11 millones 669 mil 432 en 2014, de los cuales el 46 por ciento eran hombres y 54 por ciento mujeres, refieren datos del Consejo Nacional de Población (CONAPO).

Asimismo, se estima que entre el año 2000 y 2030 el segmento de 65 años y más se incrementará en un 334 por ciento, en contraste con el de 15 a 64, que crecerá en un 45.5 por ciento, y el de cero a 14, que decrecerá 20 por ciento.

Vulnerabilidad u oportunidad

En México, que está lleno de contrastes y desigualdades, ser anciano significa, para muchos, falta de oportunidades, de acceso al ejercicio pleno de los derechos humanos básicos y un futuro incierto, lleno de carencias. Para otros, representa un gran reto para disfrutar y, sobre todo, construir un nuevo “ser viejo”, que permita desmitificar la imagen de obsolescencia y de pérdida, así como construir la ganancia del envejecimiento.

“Ya conquistamos la longevidad, pero ¿para qué la queremos?; debemos apostar a generar un nuevo rol de las personas adultas mayores, que contribuya más al beneficio de la sociedad y de ellas mismas, incluido el sector marginado”, subrayó.

Y es que en palabras de la especialista universitaria, la falta de valoración social y la no inclusión son los problemas que más aquejan a esta población. Al entender la valoración, especialmente la inclusión, como los derechos humanos que debemos tener todos, éstos deben darse desde las familias hasta en la definición de las políticas públicas que, como imperativo, deben protegerlos.

El modelo económico, abundó Casas Torres, es uno de los factores que ha actuado en detrimento de la valoración social del anciano, pues lo más ponderado es el dinero y la juventud.

En la medida que los adultos mayores dejan de trabajar y de producir, pero que consumen recursos a través de pensiones y servicios, algunos sectores de la sociedad consideran, erróneamente, que es un ‘gasto excesivo’ y no un derecho fundamental. No piensan que ya produjeron en su momento y, sobre todo, que aspiramos y debemos tener garantizada nuestra seguridad cuando lleguemos a esa edad, remarcó.

En contraparte, la juventud es sobrevalorada, no sólo por la concepción de belleza que predomina en el mundo, sino por su capacidad de producir riqueza”, concluyó.

Día Nacional del Adulto Mayor

Según el CONAPO, en la ciudad de México se festejó a los adultos mayores por primera vez en 1983 y al año siguiente en Monterrey. A partir de 1998 en el país se instituyó el 28 de agosto como Día del Anciano, denominación que se cambió por el Día Nacional del Adulto Mayor, debido a la importancia que cobra este segmento en la integración familiar y por los retos que representan en términos de salud y oportunidades.