Por: César Domínguez Pérez

La Selección Mexicana de fútbol tuvo uno de esos duelos lleno de muchos aprendizajes, tanto buenos como malos. Fue un juego de esos donde se jugó con ganas y entrega, pero la falta de contundencia y la ‘magia’ argentina fue factor para el empate final.

México tuvo un inicio prometedor, incluso teniendo enfrente al mejor jugador del mundo actualmente, Lionel Messi. La escuadra dirigida por Ricardo ‘Tuca’ Ferretti, fue muy incisiva, teniendo llegada por las bandas con Raúl Jiménez y dejando la tarea de culminar a Javier Hernández, pero este fue muy errático.

Al minuto 17, la recompensa de la superioridad mexicana llegó de la manera menos esperada, cuando Otamendi derribó a Jiménez en área y el árbitro decretó la pena máxima, misma que haría efectiva el ‘Chicharito’ Hernández.

Argentina intentó despertar, pero no contaban con la gran noche que viviría Moisés Muñoz en este duelo, por lo menos en la primera mitad. En un mano a mano con Correa, el arquero mexicano salió victorioso al desviar con las piernas el disparo del volante albiceleste.

Para cerrar el primer tiempo, México tuvo la oportunidad de ampliar el marcador en los botines de ‘Chicharito’, pero cuando este se enfiló a la meta de Nahuel Guzmán, disparó por encima del marco argentino.

En la parte complementaria, el Tricolor salió en busca de mantener al cuadro sudamericano lejos de su portería, manejando el esférico y teniendo varias llegadas de peligro, como la de Guardado, que envió el esférico por un lado de la portería rival.

Siguiendo con las llegadas tricolores, al minuto 69, Layún desbordaba por la banda izquierda y vio el movimiento de Hernández, que a su vez le señaló que había un compañero que llegaba por atrás y el centro fue hacia él. Héctor Herrera llegó por sorpresa y marcó el 2-0 parcial.

Foto: Femexfut

Foto: Femexfut

Cuando parecía que México se alzaba con la victoria, llegó un error de Moisés Muñoz que fue bien aprovechado por la ofensiva albiceleste, quien se acercó en el marcador gracias a la anotación del Kun Agüero.

Sólo bastaron cinco minutos más para que el mismo Agüero le filtrara un balón a Messi, mismo que controló de pecho y terminó definiendo entre las piernas de. Moisés Muñoz para poner el empate final a dos goles.