Por: Redacción/

Bajo la batuta del connotado director de orquesta costarricense, Eddie Mora, la Orquesta Escuela Carlos Chávez (OECCh) interpretará el 16 y 17 de febrero en el Auditorio Blas Galindo del Cenart, obras de estructura clásica, pero que revelan la búsqueda artística de dos compositores mexicanos de actualidad y la del propio músico centroamericano, quienes más allá de remitir a una historia o a sentimientos, inducen a disfrutar de las líneas tímbricas y del poder emotivo de la música.

Obras como Sinfonía breve de Santos Cota y Ofrenda para orquesta, de Eddi Mora, por la cual ganó el Grammy Latino 2018, integran este Programa núm. 2 de la OECCh, en el que también se llevará a cabo el estreno mundial del concierto para violín y orquesta De chile, de mole y de manteca, original de Bernardo Feldman, mismo que contará con la participación de Arón Britán, notable violinista y miembro del Cuarteto Latinoamericano.

La intervención de Britán en este concierto es significativa, pues ha sido solista de las principales orquestas sinfónica latinoamericanas como la Sinfónica Nacional de Argentina, la del Sodre en Uruguay, la Simón Bolívar de Venezuela y la Sinfónica de Chile, así como en Estados Unidos y Canadá.

Sin duda, ambas presentaciones serán una oportunidad para que el público conozca la búsqueda artística de compositores latinoamericanos de esta época, y a su vez, que los jóvenes músicos de la OECCh hagan patente el desarrollo de sus habilidades técnicas e interpretativas para interpretar nuevos repertorios.

Fiel a su programa académico, la OECCh tiene como premisa abordar estilos, géneros y formatos musicales diversos, que han hecho de esta agrupación artística del Sistema Nacional de Fomento Musical, un semillero creativo donde chicos de diversos puntos del país tienen la posibilidad de formarse como instrumentistas orquestales.

Desde la perspectiva de Eddie Mora, también director de la Orquesta Sinfónica de Heredia (Costa Rica), la importancia de explorar nuevos repertorios y estilos musicales reafirma que la música sinfónica llegó para quedarse, que su disfrute no debe limitarse a ningún estrato social, pues está plenamente convencido de su poder transformador.

“Las limitaciones no las tiene la música sino la gente, porque es a las personas a quienes les da miedo entrar al teatro o escuchar la música, pero el fenómeno radica, en lo que pasa después de que la gente la escucha”, declaró hace un año, después de recibir la noticia de la distinción de la Academia de Grabación (organizadora de los Premios Grammy) por el disco Música de Compositores Costarricenses, Volumen 2.

Sobre su obra Ofrenda para orquesta ha dicho que se trata de un ofrecimiento originado desde lo tangible a lo supremo; la tensión y la distensión que se genera sobre la base de un canto ritual que transcurre a lo largo de una obra, en la que confluyen diversas líneas tímbricas.

Mi idea fue sacar un sonido algo primitivo, fuerte y evocativo en algunos momentos, intenso en otros; ofrecer algo material a algo que es intangible. La orquesta me sirve como un gran instrumento para cristalizar eso desde un punto de vista musical, expresó días antes de su estreno realizado en el Teatro Popular Melico Salazar de Costa Rica, durante el 75 Aniversario de la Escuela de Artes Musicales de dicha nación centroamericana.

Estrenada en el año 2016, Sinfonía breve de Santos Cota está dividida en tres movimientos dentro del esquema clásico de la sonata y el concierto en el orden rápido-lento-rápido. No está basada en ninguna historia, pero en ella sí se pueden apreciar leves influencias de Shostakovich y Prokofiev.

La cita para disfrutar de estas obras y del estreno mundial de De chile, de mole y de manteca, original de Bernardo Feldman, con la participación de Arón Britán es el sábado 16 de febrero a las 13:30 horas, y el domingo 17 a las 18:00 horas, en el Auditorio Blas Galindo del Cenart. La entrada es libre y el acceso es a partir de los 6 años de edad.