Por: Risso Alberto

Las mujeres representan sólo 30 por ciento de los artistas miembros del Salón de la Plástica Mexicana. Con la intención de ubicar a las creadoras en el lugar que les corresponde dentro del arte, sacándolas del anonimato en el que han sido relegadas, es que surgió el libro Mujeres del Salón de la Plástica Mexicana.

Los dos tomos de dicha publicación fueron presentados la noche de este martes 6 de octubre en el Museo de la Ciudad de México, con la participación de la escritora y poeta de origen italiano Francesca Gargallo, el co-coordinador de Mujeres del Salón de la Plástica, Octavio Fernández; el fotógrafo Armando Cristeto y la maestra Cecilia Santacruz, coordinadora general del Salón de la Plástica Mexicana.

Como fruto del trabajo constante en un taller de investigación documental en 2013 nació el primer tomo con la vida y la obra de 75 biografías de mujeres artistas -pintoras, escultoras, grabadoras, fotógrafas y creadoras que utilizan medios alternativos- que responden a distintas generaciones, épocas y trayectorias.

El segundo tomo representa la continuidad de un largo proceso de rescate documental de la memoria histórica sobre la vida y obra de creadoras que han formado parte del Salón de la Plástica Mexicana a lo largo de 65 años de trabajo ininterrumpido, labor que inició con su fundación en 1949.

Entre ellas destacan María Izquierdo, Frida Kahlo, Angelina Beloff, Fanny Rabel, Olga Costa, Rina Lazo, Rosa Rolanda,  Leonora Carrington y Alice Rahon; Lola Álvarez Bravo y Mariana Yampolsky, Rosa Castillo, Geles Cabrera, Sarah Jiménez y Andrea Gómez.

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“Los dos catálogos nos surgieron de una idea de momento, requirió mucho trabajo y son parte de una extensa y larga labor que se ha realizado en el salón por hacer reflexionar y sensibilizar a la sociedad de la profunda labor y aportaciones que han generado nuestras creadoras”, explicó el historiador del arte Octavio Fernández.

Consideró que muchas de las artistas se han perdido en el olvido por lo que se requirió de una extensa búsqueda bibliográfica, hemerográfica y labor de campo con encuentros y entrevistas con artistas contemporáneos y familiares para recabar lo más posible de información.

En ese sentido, Francesca Gargallo subrayó que los dos tomos han ido acompañados de una labor de rescate y exposición de las obras e intentos de reconstruir acervos y organización de archivos que abogan por la no desaparición en el presente de la historia del arte de creadoras que marcan y marcaron un hito entre la mirada de hombres dominantes.

Señaló que en el caso del segundo tomo se proporcionan estudios críticos sobre las escultoras y las fotógrafas que residieron en México, a través de 54 biografías de mujeres que hicieron de sus expresiones plásticas formas de acceder al conocimiento y a la relación con el volumen, la pintura y la composición.

La escritora señaló que la diversidad que ha dado continuidad a la vida del Salón de la Plástica Mexicana por más de seis décadas se relaciona con una pluralidad de dibujantes, una variedad de pintoras, un sinfín de grabadoras y una multiplicidad de fotógrafas precisas que han generado los símbolos y las fantasías que nacen del estar aquí, del identificarse con una idea de pueblo, de manejar un sentir en las emociones.

“Algunas eran esposas de hombres que podían sostenerlas, otras mantuvieron a sus hijos gracias a su trabajo de artistas, otras eran activistas sociales y políticas, en particular las muralistas que se acercaron a la pintura pública, porque su imaginario coincidía con la idea de un arte para el pueblo”.

Agregó que refugiadas de la Guerra Civil Española, aristócratas en fuga de un mundo que las oprimía, migrantes forzadas por el nazismo o la guerra, se mezclaron con zapotecas, nahuas y mestizas mexicanas, dando fuerza a un movimiento múltiple que se significa en la emoción cotidiana.

Es así como los dos tomos de Mujeres del Salón de la Plástica  Mexicana revelan la forma en que las creadoras participaron activamente en el diseño de un nuevo discurso visual, plasmando los acontecimientos históricos, políticos y sociales, dejando testimonio de la época y de la sociedad del momento, junto con los grandes muralistas, escultores, grabadores y fotógrafos del México posrevolucionario.