Por: Oswaldo Rojas

A unos días de haberse cumplido 66 años de la muerte del moralista  José Clemente Orozco (1883 – 1943) Laura González Matute, investigadora del Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información de Artes Plásticas (Cenidiap) del Instituto Nacional de Bellas Artes dijo:

“Él vivió parte de la Revolución Mexicana y la plasma de una manera muy crítica por ejemplo en los murales del Antiguo Colegio de San Ildefonso, otro acontecimiento muy importante fue la Cristiada, donde él ve el horror de la guerra con la religión católica, que también quedó plasmada en su obra; y otra época importante fue el Cardenismo, que también llegó a verse reflejada”.

González Matute explico que temas como la Segunda Guerra Mundial  y la bomba atómica marco un una linea clara para el pintor, misma que siguió para realizar una intensa critica al nazismo.

“José Clemente Orozco fue un hombre que atravesó el siglo XX con todo este bagaje de conocimientos, vivencias, problemáticas bélicas y revolucionarias ideológicas que fueron transformando el siglo XX; él fue un hombre de este siglo, quien supo hacernos ver, a través de su obra, todo este cúmulo de circunstancias por las que atravesó el hombre contemporáneo”.

Por su parte el historiador Jonatán Sánchez, coordinador del área de voluntariado de servicios al público del Antiguo Colegio de San Ildefonso dijo: Orozco siempre buscó la manera de crear con base en la experimentación, la formación y rigor profesional. Él buscó un lenguaje propio para hablar precisamente de la importancia que tenía el haber vivido una guerra como la Revolución, en ese camino constituyó elementos y símbolos que también formaban parte de esta iniciativa del muralismo que buscaba  educar, transmitir mensajes, de ahí que la Escuela Nacional Preparatoria sea ese gran lienzo experimental de José Clemente Orozco”.

“En los últimos murales que realiza en San Ildefonso, no sólo se ve una crítica mordaz hacia un sistema, grupo o sociedad, evoca la guerra y los dolores que ésta provoca, la búsqueda de una justicia social en la que los campesinos dejan las herramientas de labor, estos elementos marcan esa esencia que representaría de algún modo esta evolución plástica de Orozco, que por está en la búsqueda de una propia expresión y la experimentación técnica”.