Por: Luis Martínez Castillo

A poco más de tres años de la muerte de Eduardo Robles Boza, el Tío Patota, autor de cuentos como El día que no salió el sol, El naranjo que no dio naranjas, Cuatro letras se escaparon y La víbora que tenía comezón, fueron el marco para recordar el alma de niño que tanto le caracterizaba.

Patricia Ponce, cuentacuentos.

Bajo una carpa, un escenario un tanto improvisado, con un par de bocinas a los lados con gran vehemencia relataba esos cuentos con calor hogareño, como si fuese la mamá de todos, contando historias al lado de la cama antes de dormir para hacernos soñar.

La Feria del Libro del Tecnológico de de Estudios Superiores de Ecatepec fue el marco en el que muchos niños, todos atentos, escuchando, viendo, riendo, participando junto con sus padres. De pronto, ya eran parte del cuento; tomando un muñeco, una máscara, haciendo voces, ellos se convertían en los personajes.

Al final de la presentación, Patricia Ponce afirma que recuerda
– ¿Cómo recuerda México a este literato?
– Con magia, con cariño, y también con mucha imaginación; porque gracias a la propuesta que él hace, podemos, no nadamás darnos cuenta de la importancia que tiene el comportamiento o las enseñanzas, sino que podemos aplicar a través de esos resultados que tienen que ver con el cuento.

– ¿Cuál será el mayor legado que nos deja este personaje ejemplar?
– Su actitud en función de crear un beneficio, porque no se necesita ser niño para deleitarse con un cuento. Cuando el cuento lo escuchan los adultos, de la edad que sean, hay en ellos una luz en su mirada; seguramente porque se aviva nuevamente la historia, la imaginación, ese mundo mágico al cuál es fácil entrar y que muchas veces no queremos salir, por ser tan fuerte la realidad.

– ¿Necesitaremos más ´´Tíos Patota´´?
– Creo que ya hay muchos, lo que necesitamos son más oportunidades; no monopolizar tanto algunos medios, que no permiten el acceso a gente que tiene esas características, que yo les diría dones, que quieren participar en otra forma con las nuevas generaciones, pero hay que darles también la oportunidad.

– Conocí a una maestra de teatro que dedicaba mucho de su tiempo libre a esta labor, cosa que me pareció muy noble…
– Ojalá y sigan existiendo muchos cuentacuentos, porque todavía en el siglo pasado todos éramos auditivos y ahora queremos ser kinestésicos, y entonces nos olvidamos de algo que es maravilloso, que es la experiencia de cada quien, que nutre a través de la convivencia que se tiene en el grupo, en el que sea, pero finalmente convivencia. Yo trabajo con mi hijo Alejandro, él es mi coordinador, me ayuda en todo; cuando la gente lo ve actuando, les tocas las fibras más sensibles, porque a veces estamos más preocupados por lo que yo puedo sentir o me puede pasar, que por lo que está pasando con personas discapacitadas como mi hijo. Entonces invité a mi hijo a trabajar porque a mí no me genera ningún problema su discapacidad.

Patricia Ponce

– Lamentablemente vivimos en una sociedad que rechaza a los discapacitados, pero usted ha sabido trabajar con sus fortalezas.
– Sí, claro; hay mucha gente que dice que no tiene tiempo; bueno, entonces mándale un mensaje, comunícate con él, pero hacerle  sentir que estás con él, que no está solo.

– ¿Cómo se siente con esta invitación por parte del TESE a narrar estos cuentos en esta feria del libro?
– Me siento muy honrada, como parte de ellos, porque un centro como el TESE, de formación, tiene que informar a sus estudiantes e integrar a sus maestros en la riqueza que tenemos en nuestra cultura; y aunque en otros paises la narración cobra una gran importancia, México tiene historias, leyendas, cuentos, fábulas, en donde la enseñanza sigue siendo muy importante, y nutre a las nuevas generaciones.

– ¿Qué me puede decir de la educación a la población infantil en México?
– Creo que está teniendo un gran avance; esto de la reforma se debió haber hecho desde hace mucho tiempo, pero no podemos hablar del ayer porque finalmente ya pasó; lo que se está haciendo ahora es muy importante y todos nos estamos involucrando en esta nueva forma de poder tener alternativas, tanto para la enseñanza, como para el aprendizaje.

– ¿Qué opina de la línea editorial infantil que se sigue en nuestro país?
– La línea editorial ha tenido también cambios importantes, y al igual que la reforma, ha tenido que construir muchos de sus elementos, para poder crear en nuestros educandos, interés. Un libro tiene que atraparte dentro de su texto, de sus ilustraciones, pero sobre todo, la evaluación que te permite saber que sabes; y las editoriales, ahora contamos con muchas en nuestro país, algunas, como Editorial Trillas, están muy interesadas en que esto suceda, porque aman a los niños, y de México han salido grandes escritores, gente de la cual, ha trascendido, y eso es lo que queremos, que hoy que estamos con tanta tecnología, los niños no dejen de ser niños; y los adultos puedan regresar a interesarse por ellos.

– Desde su perspectiva como profesional de la educación ¿Considera que la labor de contar cuentos pueda ser utilizada como vía para la educación sexual?
– Existe en el mercado toda esta cobertura, porque estamos hablando sobre lo que es un aprendizaje integral. El aprendizaje integral globaliza la información, y entonces los niños aprenden por conjunto, no por segmentos. El conjunto nos dice que un ser humano tiene una inteligencia cognitiva, otra emocional, una sexual y otra corporal; la cual debe ser atendida para poder satisfacer el interés, y motivar a aprender más. Para el ser humano el aprendizaje es inherente a él, darle significado a lo que aprende es crear conciencia; si una persona tiene conciencia de lo que está haciendo, entonces deja de correr riesgos innecesarios.
“Creo que en el siglo pasado todavía nos dábamos cuenta de que había la sobremesa, o los sábados donde se reunía toda la familia en un lugar, con los abuelos, los tíos, y se comentaba en familia lo que se estaba haciendo.
“Desafortunadamente esto se fue dejando, y entonces ahora en la familia la mayoría trabaja, llegan tarde, poco están con los hijos; es cuando nos damos cuenta que además de tener muchos avances en algunas cosas, también tenemos pérdidas en otras; el índice de suicidios de niños entre 10 y 14 años, inclusive se han dado los casos de niños más pequeños, que genera precisamente esa depresión, esa falta de interacción, afecto no encontrado, y que la tecnología no lo hace todo.
“Recuperar a la familia no es mandarte un ´´email´´ para ver cómo estás: que se puede utilizar, claro, sino es mejor decirte antes de irme a trabajar ¡Que te vaya bien! O cuando regresas preguntarte ¿Cómo te fue? Recuperar a la familia es atender a nuestro diálogo, al entendimiento mutuo, a la familia integral donde todos podamos escucharnos y colaborar”.